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Los investigadores creen que puede producir un kilo de proteína a partir de lana de oveja por NZD$ 10, es decir, alrededor de US$ 6,54.
Los investigadores creen que puede producir un kilo de proteína a partir de lana de oveja por NZD$ 10, es decir, alrededor de US$ 6,54.

Un nuevo uso para la lana de oveja

Un grupo de investigadores neozelandeses descubrió cómo extraer proteínas de alta calidad desde la lana de oveja, las cuales eventualmente podrían ser usadas en dietas animales e incluso humanas. Con esto los expertos pretenden redefinir el valor comercial de este noble material. Jueves, 12 de noviembre de 2015 a las 8:30

Los investigadores creen que puede producir un kilo de proteína a partir de lana de oveja por NZD$ 10, es decir, alrededor de US$ 6,54.

George Dias, líder de la investigación de Otago School of Medical Sciences de Nueva Zelanda, durante años ha investigado la composición del pelo de oveja, con el fin de encontrar una manera de aprovechar su alta concentración de proteínas. Y es que esta fibra animal, al igual que el pelo humano, está principalmente constituida por proteínas de alta calidad, las cuales pueden ser aprovechadas en las dietas de los animales e incluso en las de los humanos.

Naturalmente la lana de oveja concentra hasta 95% de proteína en su estructura, variando según los factores propios del animal como la raza y la edad, entre otros. Además, no contiene carbohidratos ni grasas, y es rica en aminoácidos esenciales, por lo que para Dias y su equipo de investigación, la lana es una fuente de proteína pura que debe ser aprovechada.

 

Uso para la keratina

 

Los primeros pasos hacia esta innovadora tecnología comenzaron a darse gracias al interés de Dias por la medicina. En ese contexto, el investigador se dio cuenta del potencial que tenía la keratina como promotor de la capacidad de regeneración de estructuras óseas, por lo que en primera instancia apostó por darle a esta proteína un uso como material quirúrgico.

Luego del desarrollo y de haber patentado varios biomateriales, principalmente compuestos por keratina, Dias logró convertir un manojo de lana en casi 60 gramos de proteína pura, lo que equivale al requerimiento proteico diario que tienen los humanos.

Debido a que las patentes de esta tecnología aún se encuentran en trámite para proteger la propiedad intelectual, el investigador no puede revelar mayor información sobre el proceso de extracción, aunque sí aclara en un artículo publicado en una revista de la Otago School of Medical Sciences que este es único y no utiliza productos químicos nocivos para la obtención de proteína, sino que sólo las altas temperaturas.

 

Un alimento funcional

 

Según explica Dias, el principal foco de desarrollo para esta proteína es incluirla dentro de la dieta humana como alimento funcional y una fuente de proteína mucho más barata que otras.

Y es que la proteína de la lana contiene tres a cuatro veces más cisteína —aminoácido con propiedades antioxidantes— que la proteína del suero de leche, una de las principales fuentes de proteína utilizadas hoy en la alimentación humana. Además, la proteína de la lana presenta una importante concentración de arginina, aminoácido vital para el desarrollo muscular y la recuperación después del ejercicio; y de selenio, oligoelemento esencial que participa en la prevención del daño celular.

Gracias a estas características, la proteína de lana podría ser utilizada como fuente adicional de proteína en productos de alto valor como los suplementos y batidos proteicos usados por los deportistas. Si bien también podría ser incluida en dietas animales, donde se incluyen actividades como la ganadería y la acuicultura, su gran potencial se encuentra en el área de los alimentos funcionales para humanos, ya que es capaz de darle un gran valor agregado a la fibra animal.

 

Bajos costos y alta eficiencia

 

Según explica Dias en la entrevista, la eficiencia que han alcanzado en su proceso es de un 85%, logrando 850 gramos de proteína por cada kilo de lana. Actualmente el equipo de investigación de Otago se encuentra evaluando la posibilidad de aumentarla incluso a 90%.

Respecto a los costos, Dias cree que puede producir un kilo de proteína por NZD$ 10, es decir, alrededor de US$ 6,54, lo que la hace extremadamente competitiva si se compara con otras fuentes de proteínas utilizadas en la alimentación. Por ejemplo, la proteína isolada obtenida del suero de leche contiene 90% de proteína y alcanza un costo de NZD$ 25 por kilo al ser producida en territorio neozelandés, mientras que el concentrado de suero de leche, que contiene un 80% de proteína, tiene un costo de NZD$ 20 por kilo.

 

Lo que viene

 

Con el alto interés que existe por parte de las empresas procesadoras de alimentos e ingredientes nutricionales a nivel mundial por contar con proteínas de este tipo, la comercialización del proyecto aparece con muy buen futuro. Y es que no se debe olvidar que en aquí se utilizan lanas de mediana calidad, consideradas como un subproducto del proceso productivo ovejero y lanero, que se obtienen de sectores del animal como el cuello, la barriga y las patas.

Es por esto que George Dias considera que esta tecnología podría a ayudar incluso a duplicar el valor de la lana y ofrecer a los ovejeros una oportunidad para el manejo de sus ingresos, a través del papel principal que jugarán dentro del proceso productivo.

Hoy, el investigador está evaluando la posibilidad de licitar la tecnología o formar un grupo de investigación en conjunto con los principales actores del rubro alimenticio.

Para ser comercializada como proteína para la alimentación humana, es necesario que esta tecnología soluciones algunos aspectos legales y nutricionales que le permitan validarse en la industria.

Respecto al nivel productivo, Dias comenta que su intención es apuntar a la producción de gran escala. Por lo mismo, ha aumentando en 20 veces la capacidad original del proyecto. Su idea no es otra que entrar en un nivel de producción industrial, que capte el interés de posibles socios comerciales.

Se espera que la comercialización de esta nueva tecología comience dentro de los próximo 2 a 3 años. De hecho, el año pasado el Ministerio de Negocios, Innovación y Empleo de Nueva Zelanda, entregó alrededor de US$ 1.000.000 para impulsar la obtención de esta proteína de la lana al siguiente nivel y apresurar su camino hacia la comercialización.

Fuente: Diario El Mercurio