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Celina Sales Nodal, está de visita en Tierra del Fuego en donde compartió con Margarita Maldonado y su familia, descendientes del Pueblo Selknam varios días de intensa actividad emocional.
Celina Sales Nodal, está de visita en Tierra del Fuego en donde compartió con Margarita Maldonado y su familia, descendientes del Pueblo Selknam varios días de intensa actividad emocional.

Tras 401 años descendiente de náufragos agradece a pueblos originarios

Celina Sales Nodal, descendiente de Gonzalo García de Nodal quien naufragó con su buque ‘Nuestra Señora del Buen Suceso’ en 1619 en Tierra del Fuego, llegó a la provincia para agradecer a los pueblos originarios que salvaron a sus ancestros. En Río Grande compartió con Margarita Maldonado y su familia y recorrieron el Hito 1 por donde navegaron estos españoles hace cuatro siglos. También visitará a la abuela Cristina Calderón en Puerto Williams para transmitirle este agradecimiento.

Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- Después de 401 años de un histórico naufragio que selló parte de la toponimia fueguina, una española, Celina Sales Nodal, está de visita en Tierra del Fuego en donde compartió con Margarita Maldonado y su familia, descendientes del Pueblo Selknam varios días de intensa actividad emocional.

Celina, quien vino desde Ibiza, contó que desciende de los navegantes españoles que a principios del Siglo XVII circunnavegaron por primera vez la Isla Grande de Tierra del Fuego. “Mis ancestros fueron Bartolomé y Gonzalo García de Nodal, yo provengo de Gonzalo; ellos fueron dos hermanos, capitanes de barco, españoles y fueron los primeros que hicieron la circunvalación para saber que Tierra del Fuego era una isla”.

Agregó que tras el naufragio del buque ‘Nuestra Señora del Buen Suceso’ en 1619, “tuvieron un encuentro con los haush en la actual bahía ‘Buen Suceso’, que se llama así por el buque justamente. Vine a agradecer a los descendientes de los pueblos originarios ese gesto de amistad que tuvieron para con nuestros ancestros ya que los haush le dieron leña, le dieron agua y le dieron sardinas”.

En tanto Margarita Maldonado confió que “yo también estoy sorprendida de que desde España, Celina, quien tras doce generaciones y después de 401 años de historia era muy importante para ella venir a agradecernos personalmente aquel gesto de cuatro siglos atrás de que los haush –aparentemente eran los haush- cobijaran a sus ancestros dándoles calor, agua y comida y habla de un gesto maravilloso y de lo solidario que eran nuestros antepasados”.

Agregó que “ella creía que ya no había nadie que descendiera de los pueblos originarios fueguinos y haciendo un seguimiento por el Facebook, dio conmigo y me dijo que quería venir a conocernos. Es así que compartimos muchos días muchas vivencias, con mi familia, con mis hijos; la llevamos a ella y a su esposo al Hito 1, lugar por donde pasaron con sus barcos sus antepasados, cuando llegaron a Tierra del Fuego”.

Aseguró que para Celina “fue muy emocionante; recolectamos mariscos, recolectamos hongos porque ellos querían estar conmigo, compartir mi vida y también vivenciaron tradiciones nuestras de hace más de doce mil años”.

Por último dijo que “este jueves a la tarde se fueron a Ushuaia, el sábado van a ir a verla a la abuela Cristina Calderón a Puerto Williams, vuelven el lunes o martes y ahí posiblemente nos volvemos a encontrar y posiblemente el 16 estén pegando la vuelta a España”.

El museólogo, escritor, historiador, explorador e investigador Carlos Pedro Vairo, destacó aquel naufragio que marcó la toponimia fueguina y Bahía Buen Suceso casi fue la capital de Tierra del Fuego. Dice: “Conocida como “cowut” (almeja) por los indígenas de la zona , la bahía de Buen Suceso lleva su nombre por la nave capitana de la expedición de los hermanos Nodal que en 1619 circunnavegaron por primera vez la isla Grande de Tierra del Fuego. Lo hicieron con las carabelas Nuestra Señora del Buen Suceso y Nuestra Señora de Atocha, esta última pasó a la fama cuando, hace poco tiempo atrás, fue hallada en el fondo del mar Caribe con una carga de oro y plata”.

Relata que “el 22 de enero de 1619 se refugiaron en la bahía cuando el estrecho de Le Maire, conocido en aquel entonces como estrecho Nuevo, los castigó con sus acostumbradas corrientes de marea y furiosos vientos. Fueron muchos los navegantes que recalaron en el lugar, todos agradeciendo a la providencia de encontrar un sitio que los ponga a salvo del caos del estrecho. Es así como fue bautizada con diferentes nombres hasta que aparecieron las primeras cartas náuticas de la zona quedando el nombre que tiene en la actualidad”.