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Sólo 2 de 21 sectores industriales tomaron empleados en el segundo trimestre

El Indec registró para el período abril a junio una destrucción neta de 1,7% de los puestos de trabajo en conjunto de las manufacturas

El organismo oficial de estadística detectó en la Encuesta Mensual Industrial, correspondiente al segundo trimestre del año, una nueva contracción de la generación de empleos en el sector, tanto en comparación con el estacionalmente bajo tres meses previos, un 0,7%, como más aún respecto del nivel de un año antes, 1,7%, en ese caso frente a un período tonificado por los gastos de campaña electoral.

Además, entre el segundo y tercer trimestre de 2015, se advirtió en algunos sectores un pico de demanda, y consecuentemente de actividad, por el incentivo que brindaba un tipo de cambio artificialmente disminuido, en particular frente a la perspectiva que prenunciaban los principales candidatos de salir del cepo cambiario y devolver competitividad a la producción, particularmente manufacturera.

De los 21 sectores de actividad fabril que divide el Indec en el segundo trimestre sólo dos lograron superar los niveles del año anterior: 1,6% la rama de productos del caucho y plástico y 2,2% la de sustancias y productos químicos; uno virtualmente lo mantuvo, el de las manufacturas de tabaco, mientras que en los 18 restantes se hicieron recortes en la nómina.

Los despidos y desvinculaciones de personal por retiros voluntarios y jubilación más intensos se observaron en la fabricación de máquinas y equipos 7,1%, seguido por 5,4% en los fabricantes de productos de la madera excluidos muebles, 4,9% en la rama automotriz y 4,6% en los dedicados a la fabricación y armado de artículos de electrónica: comunicación, televisión y radio 4,6 por ciento.

La fuerte contracción de las exportaciones de manufacturas, en particular de la cadena de valor de la industria automotriz, por la crisis de Brasil, junto al debilitamiento de la demanda interna que provocaron el empinamiento de la tasa de inflación en el primer semestre y la merma en la capacidad de generación de riqueza que también midió el Indec, explicaron el mal momento que atravesó el sector fabril.

Según el informe oficial, la industria no sólo destruyó empleos, sino que además debió reducir la intensidad de trabajo de quienes conservaron el puesto, a través del recorte de la jornada, con suspensiones programadas, principalmente en la franja automotriz. Las horas obrero trabajadas también acentuaron el declive que habían acusado en los tres primeros meses del año de 0,8% a 1,6%, pese que en comparación con la caída estacional de los meses de verano repuntó 10 por ciento.

En el acumulado del semestre, el Indec midió sendas contracciones del empleo fabril y de la intensidad laboral de 1,4% y 1,2%, respectivamente, respecto de similar período del año anterior.

La Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo detectó en agosto una disminución del empleo privado en la industria manufacturera de 3,6% frente a la nómina de un año antes; más intensa en el Gran Buenos Aires, 4%, que en el interior del país, donde la caída de los puestos de trabajo fue de 2,2 por ciento.

El notable receso que afecta a la rama manufacturera provocó no sólo que el sector debiera recortar la nómina y también las horas obrero trabajadas, sino también que las empresas no pudieran aumentar los salarios al ritmo de la inflación.

El Estimador Mensual Industrial registró que el promedio de las manufacturas aumentó el salario obrero 30,9%, mientras que la suba promedio de los precios al consumidor se elevaron en el segundo trimestre alrededor de 43%. De ahí surgió una merma del poder de compra de un 8 a 9 por ciento.

Las remuneraciones en la industria aumentaron en un año entre 23 y 42 por ciento
Según el relevamiento del Indec, los trabajadores menos afectados en capacidad de gastos fueron los que se desempeñan en la producción de instrumentos médicos y de precisión, fabricación de máquinas y aparatos eléctricos y papel y derivados, porque recibieron incrementos en sus remuneraciones horarias entre 42 y 39 por ciento.

Por el contrario, los más afectados por la disminución del salario real fueron los que se ocupan en la industria de la indumentaria, terminales automotrices, elaboración de metales comunes, productos de la madera y curtido de cueros, porque sus salarios aumentaron entre 23 y 26 por ciento.
Para el año próximo, un sondeo de la consultora Mercer arrojó que el promedio de la industria aumentarán las remuneraciones del personal un 29%. Si el Gobierno logra bajar la inflación a 17%, como proyecta el Banco Central de la República Argentina, los trabajadores del sector podrían recuperar el deterioro real de sus salarios del corriente año, pero los precios se elevan entre 22 y 24% como proyectan los economistas de las consultoras privadas, persistirá un rezago de más de unos cinco puntos porcentuales.