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El ingeniero Ricardo Chacra, presidente del grupo Roch, explicó a Radio Universidad 93.5 la situación que atraviesa no solamente su empresa sino el fenómeno mundial de caída de demanda de crudo, y en consecuencia del precio del barril de petróleo, a raíz de la pandemia de coronavirus.
El ingeniero Ricardo Chacra, presidente del grupo Roch, explicó a Radio Universidad 93.5 la situación que atraviesa no solamente su empresa sino el fenómeno mundial de caída de demanda de crudo, y en consecuencia del precio del barril de petróleo, a raíz de la pandemia de coronavirus.

Roch está al borde de suspender toda la producción de petróleo

El ingeniero Ricardo Chacra, presidente del grupo Roch, brindó un amplio panorama de la situación del petróleo en el mundo y la coyuntura particular que atraviesa la empresa, sin posibilidad de volcar la producción a los centros de almacenaje, y con su capacidad prácticamente colmada. “Una vez que llene mi capacidad se me terminó la posibilidad de producir”, sentenció, y explicó que esto se debe al fenómeno mundial de la caída de demanda de crudo por la pandemia de Coronavirus.

Río Grande.- El ingeniero Ricardo Chacra, presidente del grupo Roch, explicó a Radio Universidad 93.5 la situación que atraviesa no solamente su empresa sino el fenómeno mundial de caída de demanda de crudo, y en consecuencia del precio del barril de petróleo, a raíz de la pandemia de Coronavirus.

Esta semana la empresa Total “dejó de recibir crudo nuestro porque tiene la terminal repleta. Los 40 mil metros de petróleo que tiene para bombear están completos y no nos recibe más petróleo. Es decir que los 59 metros que producimos ahora los estamos poniendo donde podemos, pero no vamos a tener mucho tiempo más para ello. YPF en Mendoza también suspendió la recepción de crudo, que hasta ahora la venía recibiendo. Es una situación muy difícil porque, si me cierran todas estas recepciones, almacenaré hasta donde pueda y después tengo que cerrar todo. No se puede producir porque no hay dónde vender ni almacenar. Una vez que llene mi capacidad de almacenaje se me terminó la posibilidad de producir”, manifestó.

La empresa ya se vio forzada a bajar drásticamente la producción y esto tuvo origen en un fenómeno mundial, desde que se desató la pandemia de coronavirus.

“El consumo del petróleo a nivel mundial ha bajado en alrededor de 20 millones de barriles por día. Estaba en los 101 millones de barriles diarios y hoy se están consumiendo alrededor de 80 barriles. Se piensa que esto todavía puede bajar más, a 70 millones de barriles diarios”, dijo.

“La producción mundial estaba en ese orden de los 101 millones de barriles diarios, e indudablemente esta baja del consumo genera un excedente de oferta muy grande. Esto ha provocado una disminución muy importante en el precio del barril de crudo: pasamos de un barril a 62 ó 64 dólares a los 32 dólares hoy, pero llegó a bajar a 21 dólares”, manifestó.

“Esto ha generado en el mundo un stock de petróleo que no se puede procesar. Los barcos que transportaban el crudo están llenos y varados, sin poder entregarlo en las distintas refinerías. Solamente en Argentina la disminución de consumo de combustible ronda el 25%. Las refinerías también dejaron de procesar y producen un 25% menos porque no tienen cómo venderlo”, señaló.

“Se ha llegado a un acuerdo entre la OPEP –Organización de los Países Exportadores de Petróleo- y Rusia para bajar en 10 millones de barriles la producción diaria de ese bloque. Lo que pasa es que con el ‘shale oil’ –petróleo no convencional- Estados Unidos produce 6 millones de barriles y también empieza a sentir el impacto. Probablemente ellos bajen su producción en 2 ó 3 millones de barriles. Canadá y otros países que estaban con producción no convencional de petróleo también comienzan a bajar. Se calcula que para fin de año podríamos llegar a una disminución de la producción de petróleo del orden de los 15 millones de barriles diarios, salvo que por otro acuerdo se decida bajar más de 20 millones de barriles”, estimó.

“Este es un proceso paulatino, no inmediato. Las consultoras más optimistas creen que el precio del barril puede llegar a 40 dólares a partir de septiembre u octubre, pero la mayoría no cree que esto ocurra antes de fin de año. Las más pesimistas esperan que ocurran para el segundo trimestre del año que viene. No creen que el problema de la pandemia se pueda resolver antes del primer trimestre del año que viene”, advirtió.

El panorama mundial plantea un petróleo devaluado y una caída forzada de la producción, con el impacto que esto genera en todas las economías, y particularmente en Tierra del Fuego al momento de percibir regalías.

Ante la caída del precio del barril, Neuquén tomó la iniciativa de pedir nuevamente el “barril criollo”, con un precio fijado en 46 dólares. “Esto es lo que se pretende, pero mientras el consumo de Argentina siga restringido, la producción también va a quedar restringida. Hoy necesitamos procesar 25% menos de petróleo y ese es el porcentaje en que se tiene que bajar la producción. En estas condiciones, Vaca Muerta hoy no es viable, ni por el precio ni por cómo se presenta el panorama a futuro”, aseguró.

“Podremos mantener ese precio pero no la producción que teníamos. Argentina producía alrededor de 510 mil barriles por día y eso se consumía todo, pero hoy las refinerías no aceptan comprar todo el crudo que hay y estamos restringiendo las producciones. En todas las industrias se empieza a sentir la falta de mercado porque, por más que uno oferte, nadie lo compra”, planteó.

“En la Patagonia estamos con restricciones importantes en la demanda, nadie quiere crudo y es muy poco lo que se puede entregar. Las terminales de Caleta Córdoba están completas. Es decir que yo produzco, lo almaceno en mi yacimiento, pero no puedo entregar a Caleta Córdoba porque ya no tienen dónde descargar el crudo. Esto me pasa en Chubut y no puedo bombear a Caleta Córdoba. Por ahora acumulo dentro de mi capacidad de almacenaje, hasta que se me llene y empiezan los problemas”, dijo, dado que Roch opera actualmente en Tierra del Fuego, Chubut y Mendoza.

“En Santa Cruz no tenemos más actividades y las adquirió una empresa Noruega. Estamos en Tierra del Fuego, Chubut y Mendoza. En Mendoza todavía YPF nos seguía recibiendo el crudo por un contrato que teníamos, pero esta semana ya no. En Tierra del Fuego tenemos un problema muchísimo más grave: nosotros estábamos con una producción de 800 metros cúbicos por día y entregábamos a Cruz del Sur, pero en el mes de septiembre tuvo un problema con la boya y no ha podido cargar buques. Desde septiembre hasta ahora todavía no han reparado esa boya, por lo cual dejaron de recibir crudo en esa terminal”, repasó de cómo se fue agravando la situación hasta la virtual paralización actual.

“Nosotros hicimos una inversión de más de 6 millones de dólares en cañerías para transportar el crudo a Cruz del Sur desde nuestro yacimiento en San Martín, pero al romperse la boya ese oleoducto no se pudo utilizar. En ese momento se nos ocurrió empezar a exportar crudo a Chile, hicimos un acuerdo con ENAC para que nos reciba el crudo que producíamos, por camiones hasta Gregores, cruzando el Estrecho. Pero apareció el COVID-19 en Chile, cerraron las fronteras y se suspendió la venta de crudo de nuestros yacimientos, con lo cual la producción de 800 metros cúbicos, que ya se había reducido a 500 al no poder entregar a Cruz del Sur, ahora quedó reducida a 59 metros cúbicos por día”, dijo.

“Esos 59 metros cúbicos se estaban mandando a la terminal de Total, que es la única que nos podía recibir, y recibía otra parte de YPF, en Río Cullen, pero solamente nos recibía el crudo liviano. El crudo de 34 grados API, que es más pesado, no lo acepta. Ese es un petróleo de mayor calidad que los crudos muy livianos, pero Total acepta un crudo similar al que ellos producen, que está asociado al gas. No conviene a la provincia ni a nadie suspender la producción de gas, porque la necesita la provincia, por eso Total aceptó recibir ese crudo liviano para no parar la producción de gas que tenemos en Tierra del Fuego. Nosotros estábamos entregando unos 500 mil metros cúbicos de gas por día más 59 metros cúbicos de petróleo”, precisó, si bien desde este lunes se modificó esa situación.

 

Sin producción y sin cobro

 

El ingeniero Chacra agregó otro inconveniente, porque “se cortó una cadena de cobro. Primero, a Roch la han restringido con la producción de petróleo porque no puede entregar ni a Chile ni a Cruz del Sur; y segundo, el gas que se entrega a la distribuidora no se está cobrando porque las distribuidoras no están pagando. Hasta ahora han pagado el 15% del total de la facturación y es un problema de todo el país”, manifestó.

Se le preguntó si la solución pasa por la reparación de la boya y en el escenario actual es relativa: “Si la boya estuviera reparada no tendríamos ningún problema para entregar el crudo y embarcarlo, pero aun reparando la boya, si cargo el barco y nadie compra, estoy en lo mismo”, dijo.

 

Menos ingresos para la provincia

 

Esta situación impacta en los ingresos de la provincia, que recaudaba cerca de 400 millones en regalías, y ahora se han derrumbado. “Podríamos producir para el mercado interno, pero no hay demanda. La colaboración de las autoridades de la provincia es total y están tratando de ver cómo pueden hacer para mejorar la situación en general de la actividad, no solamente la nuestra. Estamos en contacto con el gobierno, con el intendente de Río Grande, la colaboración es máxima, pero al no haber mercado no hay forma de resolver esto”, lamentó.

 

Personal en sus casas

 

Mientras tanto los empleados permanecen en cuarentena, a la espera de un cambio de escenario, que va a demorar. “El personal propio y de contratistas permanente está en el orden de las 200 personas en todo el país. En el momento que hago obras llego a tener hasta 450 personas. La inversión que hemos hecho en la provincia a lo largo de estos años debe andar en más de 300 millones de dólares. Nosotros hemos parado la producción y se cerraron yacimientos, al pasar de 800 metros cúbicos a 59, y el personal está en sus casas. En Tierra del Fuego tenemos alrededor de 130 empleados”, dijo.

“Yo no veo que se vaya a resolver el problema del petróleo en el mundo para septiembre u octubre, sino más bien para el 2021. Aunque pase la cuarentena, la reactivación va a ser muy lenta. Por ejemplo, la gente no va a ir a restaurante donde le ponen una mesa al lado de otra, tampoco a un cine, y estas cosas se van a ir resolviendo a lo largo del tiempo. En tres meses no se va a reactivar la economía y va a ser un proceso de largo aliento. Esto lo resuelve una vacuna, no otra cosa”, sentenció.

Lo que se espera es “un cambio en la forma de vida, en nuestros métodos también, porque estamos implementando el home office que antes no se utilizaba, estamos aprendiendo el respeto y cuidado al otro, va a haber una nueva convivencia y cambios humanos y comportamientos sociales que probablemente nos van a llevar a una nueva sociedad”, concluyó.