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El Dr. Jorge Rabassa –director del CADIC-, indicó que participó “un panel de expertos que se ocupan del cambio climático en las zonas polares, subpolares y de alta montaña” y la situación en la región “es una de las razones por las cuales aceptaron la invitación.
El Dr. Jorge Rabassa –director del CADIC-, indicó que participó “un panel de expertos que se ocupan del cambio climático en las zonas polares, subpolares y de alta montaña” y la situación en la región “es una de las razones por las cuales aceptaron la invitación.

Rabassa expuso sobre los efectos locales del calentamiento global

El director del CADIC presentó ante los científicos reunidos en Ushuaia los efectos del calentamiento global en la región. Desde la Organización Meteorológica mundial se harán nuevas recomendaciones aunque Rabassa confesó su escepticismo, por la incidencia de las petroleras en los gobiernos de los distintos países, que impide tomar medidas de fondo. La falta de agua en Ushuaia es una amenaza real, por el derretimiento de los glaciares.

El jueves pasado concluyó en la capital fueguina la séptima reunión de expertos del consejo ejecutivo sobre observaciones e investigaciones y servicios en regiones polares y de alta montaña, que pertenece a la Organización Meteorológica Mundial –OMM-.

Por FM del Pueblo, el Dr. Jorge Rabassa –director del CADIC-, indicó que participó “un panel de expertos que se ocupan del cambio climático en las zonas polares, subpolares y de alta montaña” y la situación en la región “es una de las razones por las cuales aceptaron la invitación.

Explicó que la OMM “pertenece a Naciones Unidas y está integrada por un número muy importante de países. Los que participaron fueron los delegados de muchos de esos países, que vinieron a esta reunión de trabajo. Como CADIC lo único que hemos hecho fue actuar como anfitriones, para que pudieran usar nuestras instalaciones para las deliberaciones, pero no hemos participado de las reuniones”, aclaró.

 

La contribución local

 

No obstante Rabassa junto a la Dra. Vanesa Lencinas realizaron una breve exposición el jueves sobre temas que trabaja el CADIC vinculados con cambio climático. “Yo hablé del impacto del calentamiento sobre los glaciares de Patagonia y Tierra del Fuego”, en tanto Lencinas se refirió “al aumento de la temperatura y humedad en los ecosistemas terrestres, sobre todos los ecosistemas forestales de Tierra del Fuego”.

“Lo que puedo decir es que en el sector argentino de la Isla Grande de Tierra del Fuego hay cientos de pequeños glaciares de montaña que se ubican por encima del límite superior del bosque, en la parte más alta de la montañas. Son cuerpos de hielo muy pequeño, que están retrocediendo muy rápidamente y en algunos casos en forma catastrófica”, aseguró.

“Es muy probable que en el transcurso de este siglo directamente desaparezcan”, pronosticó el científico, dado que “las altas temperaturas hacen que se derrita más hielo del que se forma por acumulación y compactación de la nieve”.

Este proceso “se inició alrededor de 1977/1978 y es común a toda la cordillera patagónica, del lado argentino y chileno. Es una pena que esto suceda, porque estamos perdiendo patrimonio natural importante: son recursos naturales aprovechados por el turismo, o como en el caso de Ushuaia con el glaciar Martial, la cuenca abastece prácticamente un 90% del consumo hídrico”.

“Eso es muy grave porque, si bien va a seguir lloviendo y nevando como siempre, a fin del verano como ahora, si miran las montañas van a ver que solamente hay nieve encima de los glaciares existentes. La nieve que cayó el invierno pasado sobre las zonas rocosas de la montaña se derrite muy rápidamente, por el propio calor geotérmico. Si desaparecen los glaciares, desaparecerá esa reserva de nieve que perdura hasta el fin del verano y garantiza un caudal mínimo para abastecer las necesidades de la ciudad”, manifestó.

“Si desaparecen los glaciares, diría que en los meses de febrero o marzo la ciudad va a enfrentar muy serios problemas de abastecimiento de agua potable”, anticipó, y no se trata de un proceso tan largo: “Se va a producir a lo largo de las décadas y no hay muchas fuentes alternativas de agua para la ciudad”, observó, estimando que los efectos se verán en 20 ó 30 años.

Aunque Ushuaia está rodeada de agua, no es aprovechable para los humanos porque el agua del Canal es salada. El abastecimiento depende “de los caudales que bajan por las cuencas hídricas y son muy reducidos. Tenemos muchísima agua en el Lago Fagnano, pero eso está del otro lado de la cordillera y habría que afrontar el costo de bombear agua por el Paso Garibaldi”, advirtió.

“En la cabecera de cada una de las cuencas, en las partes más altas, hay glaciares. Todas estas cuencas funcionan de la misma manera. Cuando la cuenca del Martial se quede sin hielo, tristemente va a ser el caso de muchas de estas cuencas hídricas de los Andes fueguinos. Hay que pensar cuál va a ser la actitud del gobierno provincial para enfrentar una emergencia de este tipo en el futuro, porque no se resuelve de un día para el otro”, sostuvo.

Mencionó la emergencia de los últimos días por la rotura de un gasoducto, para dimensionar lo que implicará llevar agua para una ciudad. “Tenemos el lago Roca, que está en parques nacionales y es un área intangible. No sé si se podría acordar su utilización como recurso para la ciudad, porque hablamos de muchos millones de litros diarios”, dijo.

“Es un problema que la sociedad debería plantearse y las autoridades deberían estudiar las soluciones posibles, para tener en claro qué hacer cuando la situación se vaya agudizando, dentro de 20 ó 30 años”, estimó.

 

Intereses multinacionales

 

El derretimiento de los glaciares es producto del calentamiento global: “Los glaciares están desapareciendo porque, al aumentar la temperatura, aumenta también la línea de nieve permanente. Si la línea se ubica por encima del glaciar, quiere decir que no va a haber nieve al fin del verano sobre el glaciar. Si no hay nieve que proteja el hielo del glaciar, va a aumentar su temperatura y derretirse”, expuso del proceso ya en marcha.

“Curiosamente el impacto más grande es en las zonas polares y subpolares, y es mucho menos marcado en las zonas tropicales y ecuatoriales, así que nuestra región es una de las que está en peligro y se puede ver seriamente afectada en el futuro”, ratificó.

“Precisamente esta reunión de expertos de la OMM lo que trata de decidir es cuáles van a ser las temáticas investigadas en los próximos años y qué aportes puede hacer Naciones Unidas al desarrollo de estos estudios”, resaltó.

Rabassa no ocultó su escepticismo, dado que el tratado de París firmado el año pasado “establece ciertas pautas para disminuir el consumo energético humano, en particular la energía generada a través de combustibles fósiles, como petróleo, gas y carbón. Pero hay muchas trabas de tipo económico, social, cultural y lamentablemente soy muy escéptico. He visto cómo se comportan los gobiernos y cómo son sumamente débiles ante las presiones que reciben de las petroleras. Allí está el problema fundamental: hay que reducir el consumo del petróleo que quemamos y la generación del dióxido de carbono que absorbe la radiación solar y provoca el aumento de la temperatura. Para hacer eso hay que afectar intereses poderosísimos”, subrayó.

“Nosotros empezamos a hablar en el ámbito científico de calentamiento global en la década del ’80. Yo asistí a la primera reunión del programa internacional de la biosfera y geosfera, que se hizo en la Universidad de San Pablo en 1989. La verdad, no hemos avanzado nada hasta nuestros días. Se han firmado acuerdos, papeles, pero son muy pocos los países que han cumplido con aquello que se ha firmado”, aseveró.

 

La falla del Fagnano

 

Por otra parte se lo consultó sobre la falla del Fagnano y la posibilidad de que la isla de Tierra del Fuego quede dividida en dos. Aclaró que “esto es algo que va a suceder en tiempos geológicos, no en tiempo humano. Puede ocurrir en miles o cientos de miles de años. El Lago Fagnano está apenas a 26 metros por encima del nivel del mar, y un terremoto podría provocar la penetración del mar y transformarlo en un brazo de mar”, explicó, teniendo en cuenta que es una de las fallas más activas y se registran movimientos permanentes.

“Pero eso sucede en el tiempo geológico, no en el tiempo humano. De ninguna manera tenemos que pensar que haya alguna certeza de que va a suceder en el futuro cercano”, concluyó.

 

Fuente: Diario Provincia 23.