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Profundo pesar por la muerte de Roberto Berbel (Foto Rodrigo Muñoz).
Profundo pesar por la muerte de Roberto Berbel (Foto Rodrigo Muñoz).

Profundo pesar por la muerte de Roberto Berbel

A últimas horas de la noche del jueves falleció Roberto Berbel Smolcic, poblador de Río Grande que eligió a Tolhuin como su paraíso en la tierra. Roberto llegó a ser Director de Turismo de la localidad mediterránea y su sueño fue nacionalizar la Fiesta Provincial de la Lenga. Gran ecologista y amante de la naturaleza, se fue una gran persona y dejó un vacío enorme en la comunidad. Su hermana Any lo describió certeramente en su despedida y es la elegía digna y más genuina para atestiguar su fructífera vida.

Río Grande.- Tras sufrir una penosa enfermedad detectada hace pocos meses, Roberto Berbel Smolcic se fue físicamente el pasado jueves a la noche y dejó un enorme vacío y mucha tristeza, especialmente entre sus seres queridos y allegados que compartieron con él muchísimas vivencias.

Radicado en Tolhuin desde inicios de la década de los ’90, Roberto se dedicó a una vida con la naturaleza, a la que amaba sobre todas las cosas.

 

Carta de su hermana Any

 

“Dios te tenga en su gloria Robertito. Aplausos de pie por tu vida maravillosa y tu lucha hasta el final. Que toque la Fanfarria… qué felices fuimos el invierno que pasó, qué traidora resulta la vida hermano, si el invierno anterior andabas repartiendo tortas fritas a los Granaderos, hechas por la vieja apoyándome en una locura inmensa que construimos como pueblo y en familia. Soldado del 82 en el Turbio, te dieron por muerto aquella vez y ahora te fuiste apagando en un corto tiempo que nos deja devastados, qué cruz tan grande para un buen tipo. Pero qué felices los días del verano que pasó que animaste por última vez tu querida fiesta de la Lenga, tan vos, tan brillante en tu sencillez, haciendo que la vida valga la pena desde tu juventud. Tantas tus locuras locas como el  rescate de Slatynski, tus monerías y chistes para todos, tu bici de rueda gigante, tu parque de chatarra, tu Himno en la armónica, tu creación del loco carnaval de invierno en ese lugar en el mundo, tus esculturas en hielo hechas a motosierra, tus dibujos psicodélicos, tus árboles plantados sin descanso, tus trenes, tus chistes cien veces repetidos, tus inventos con chatarra , tus viajes ruteros en moto, los encuentros moteros,, tus artesanías, tu expedición al lago en bici acuática, loco como loca tu casita mínima con vista majestuosa a uno de los paisajes más bellos del planeta, locos tus sueños constantes para tu Tol Wen por el que luchaste tanto para que se conociera en el mundo entero, tus canciones en spanglish locas como tu amor a esa tierra que llamaste ‘Capital del Reencuentro con uno mismo’, loco como tu intervención en grandes películas argentinas, tus reportajes en televisión y revistas, tus maravillosas fábulas de los duendes y los espíritus del bosque, loco de amor al viento, a la escarcha y al sol de Tierra del Fuego que retratabas cada mañana desde tu ventanal. . Fuiste un constructor de sueños, un remador empedernido, contra viento y mareas siempre remando hacia tus sueños como nos enseñaron los viejos, puro remo, hasta tu último suspiro. Genio y figura Berbel Smolcic, hasta la sepultura. Siempre te dije que el odio infundado y necio de un puñado de infelices, fue por tu inmensa fortuna de una familia unida, que te ha sostenido con toda su fuerza y miles de amigos verdaderos en medio mundo que compartieron la vida, y rieron contigo y hoy te lloran con la misma intensidad entre anécdotas y recuerdos felices,  y sin duda te envidiaron ese brillo de siempre, te hará brillar toda la vida en tu lugar en el mundo, Camping Hain. Hasta siempre Robertito y como ‘la Mosquera no tiene fin’, acá tu cuerpo descansa en paz pero tu alma la seguirá allá viviendo la eternidad intensamente con el viejo y los abuelos que te reciben con esa luz espléndida de los bellos campos del cielo. Acá firmes, seremos tu escudo y espada siempre hermano. Roberto Daniel Berbel Smolcic”.

 

Una anécdota del propio Berbel

 

En una entrevista realizada por Radio Universidad 93.5 el 4 de abril de 2016, Roberto Berbel se refirió a la conmemoración de un nuevo aniversario de la gesta de Malvinas y la posibilidad de contar con los excombatientes. Este año no hubo visitas de otras localidades y “todos hicieron su vigilia en el lugar donde viven, pero nos sumamos a la propuesta porque en 1982 Tolhuin fue parte de la guerra de Malvinas”, dijo.

Contó que todos los años se entrega la bandera que flamea en la plaza Islas Malvinas, de importantes dimensiones, a un organismo en particular. Durante el acto “se procede a arriar la bandera, se guarda en un cofre y este año fue entregada al BIM 5, que siempre colabora. Mandaron una dotación para hacer la guardia de honor y los disparos de salva para conmemorar los 34 años, y se les entregó en custodia la bandera que flameó durante todo el año”.

Destacó que el artesano Ramón Ruiz donó una caja hecha en lenga especialmente para guardar esta bandera y el año próximo decidirán a quién entregan la nueva enseña.

“Todo fue hecho a pulmón y colaboraron todos para que sea una fiesta en honor a los que ya no están”, subrayó, de “un acto como siempre emotivo. Si bien yo no crucé a Malvinas, gran parte de la guerra la pasé en Río Gallegos y en Río Turbio, haciendo guardia también en la frontera con Chile”, dijo.

Hasta apuntó una anécdota personal porque “en cierto momento la llaman a mi madre para darle el sentido pésame, porque había salido la noticia de que me habían matado en las islas, pero nunca llegué a cruzar. Son anécdotas que quedan y para mí fue shockeante. Éramos muy jóvenes, yo era la primera vez que salía de mi casa y mi madre debe tener mi carta de despedida, porque nos subieron una o dos veces a los aviones y nos bajaban porque no salíamos. Prácticamente no teníamos equipo, dormimos en los corrales de las ovejas en Río Gallegos y son cosas que uno recuerda con el tiempo”, señaló.

Adhirió al reclamo de otros excombatientes no considerados como tales, para que se abran las listas de los centros de veteranos y se pueda conocer quiénes están cobrando subsidios y “usufructuando esos beneficios, porque muchas veces nos queda la duda”.

Priorizó la necesidad de “limpiar el honor de la gente que realmente estuvo en el conflicto. Sería interesante que abran las listas y se sepa quién es quien, que sea absolutamente transparente porque siempre se generan dudas. Es interesante que algún gobierno se ponga las pilas y diga cuál es el listado real de la gente que cobra, no por una cuestión de dinero sino honorífica”, reiteró.

“A mí me gustaría de corazón poder contarle a mis hijos y nietos que también fuimos parte de una guerra, porque una guerra no se hace solamente con la gente que va a luchar al frente, sino con los que están atrás defendiendo la frontera, cargando los enseres, los pertrechos. No es una cuestión de dinero sino honorífica, y que reconozcan que fuimos parte”, concluyó.