Breves
indio

Pueblo Sek´nam

Piden renombramiento de lugares que recuerden a responsables de genocidio aborigen

Integrantes del pueblo Selk´nam emitieron un comunicado, donde piden el renombramiento de calles, plazas y barrios que se hayan designado con personas o símbolos que tengan relación con el genocidio que sufrieron los pueblos originarios.

 

El texto comienza señalando que “Las calles, plazas y barrios de Río Grande llevan nombres que son representativos para las personas que los habitan. En ellos se expresa nuestra identidad, nuestra vida cotidiana y nuestra historia. Es por eso que consideramos absolutamente legítimo el reclamo de los vecinos del barrio “Vapor Amadeo”, quienes solicitan el cambio de denominación de las arterias y el barrio que arbitrariamente fueron impuestos por José Fernández Speroni”.

Luego se indica que “Las disputas en torno a la denominación de las calles y el barrio ubicado sobre los campos que otrora fueron propiedad del controvertido José Menéndez, nos llama a reflexionar en torno a la reproducción de cierta historia oficial, que deliberadamente ha ocultado hechos de sangre, expoliación y muerte y al mismo tiempo, ha enarbolado la figura de los responsables del genocidio como “pioneros” del progreso fueguino”.

Más adelante se recuerda que “Hacia finales del siglo XIX se inicia un plan sistemático de matanza, del cual se posee documentación relevante, de los pueblos originarios de la isla grande de tierra del fuego, en el marco de un plan mayor denominado campaña o conquista del desierto, el cual sería impulsado por el entonces presidente Julio A. Roca. Si bien dicha campaña data de un período anterior al genocidio perpetrado en nuestra isla, podemos asegurar que los efectos devastadores de este proceso llegan tardíamente a nuestra región, y son consecuencia del mismo plan de exterminio, que continúa con la presidencia de Juárez Celman. Por lo tanto debemos considerar y hablar de una campaña del desierto fueguino, posterior respecto de su antecesora a causa de la ubicación distante de nuestra isla”.

“Con la llegada de los primeros exploradores y colonizadores, que localizan su atención en los recursos naturales de nuestra isla, inicia una ocupación del territorio sin precedentes, hablamos de una ocupación violenta y es en este sentido, el principio del genocidio fueguino”, advierte el texto.

Señalan que por esa época “Se introducen dos elementos desconocidos y determinantes para la historia de los verdaderos antiguos pobladores de estas tierras, que sirven para entender este proyecto de muerte: el alambrado y el ovino, dando lugar a un nuevo componente: la propiedad privada”.

Además mencionan que “A causa de la proliferación de la industria ganadera los selk´nam comienzan a ser desplazados de las tierras que habitan, las cuales son apropiadas forzosamente por los estancieros y colonos. Este despoblamiento provocado por el hombre blanco reduce los límites naturales y agobia su condición de subsistencia, alterando de forma abrupta su modo de vida tradicional, lo cual resulta en un daño irreversible y concluyente para la historia de los pueblos originarios del confín del mundo. Esta condición impuesta afecta y modifica severamente el estado de cosas, desencadenando además la escasez de alimento, situación que obliga a los antiguos a buscar otro sustento para preservar sus vidas. La oveja sirve para tal fin, sin embargo, este acto sería cruelmente castigado por los empresarios ganaderos”.

El texto agrega que “Es un factor circunstancial el hecho por el cual el cazador y su familia deben abandonar sus labores y adaptarse al nuevo medio, desarrollándose un entorno hostil tanto para ellos como para el guanaco, siendo ambos condenados al exilio”.

Para entender lo mencionado ilustramos con la siguiente cita: “Son de una rapacidad imponderable los onas. Roban por puro placer de robar y destruir la propiedad ajena. Arrean cientos de ovejas en el menor descuido de los pastores, y las van desjarretando y dejándolas así a lo largo del camino. Si son perseguidos y se ven en peligro de ser alcanzados, agarran a puñaladas las ovejas y ganan el monte (…)” ( Reportaje a José Menéndez. En “ El Diario”, Buenos Aires, -13 de julio de 1899)

“Como antes mencionamos, se produce una profunda conmoción en el modo de vida tradicional milenario de los antiguos pobladores de estas latitudes, y paradójicamente, es el mismo latifundista que lo expropia de sus tierras y arrebata su alimento principal quien lo culpa de ladrón. A raíz de ello se incrementa la persecución y el asesinato”, remarcan los integrantes del pueblo selk´nam que firman el documento.

Recordando que “Es puesta en circulación una prima por la caza indiscriminada de quienes comienzan a ser vistos como ocupantes ilegales de su propio territorio y tildados de “ladrones de ovejas”. Una libra esterlina o 9.50 gramos de oro será el valor de cada “indio muerto”; sus orejas, genitales, cabezas y senos mutilados, el valor de intercambio. Esta operación de exterminio impulsada por los grandes terratenientes de la isla grande de Tierra del Fuego, no haría más que evidenciar una época nefasta del ser humano. Nombres como Sam Hyslop, Gregorio Prado, Enrique Negron, Alejandro Mac Lennan resuenan por ser los más destacados “cazadores de indios”. Este último, apodado chancho colorado, fue administrador de la Ea. Primera Argentina de José Menéndez y fiel colaborador de éste, logrando ser reconocido en las crónicas como uno de los más grandes asesinos de originarios selknam. Cabe mencionar que Menéndez fue el principal promotor de estas matanzas ya que era quién las ordenaba y financiaba. La unión de su hija Josefina Menéndez Behety con Mauricio Braun sellaría el poderío de una elite dominante que no tardaría en incrementar sus bienes a costa de miles de vidas”, repasan los descendientes.

“Para que los indios, acosados por el hambre, no robasen ovejas, los estancieros contaban con cuadrillas de peones a caballo que, armados de buenos rifles y cuchillos, recorrían todo lo largo de los alambrados; y a cuantos desgraciados indígenas les venía a la vista, les daban balas hasta alcanzarlos, y cortándoles las cabezas, se las llevaban al dueño, que les daba por cada una de ellas una libra esterlina” (Nelly Iris Penazzo (1995). Wot´n: Documentos del genocidio ona, Tomo 2. pág. 225); cita el escrito difundido.

Manifestando que “Fue el historiador regional Mateo Martinic quién publicó una carta estremecedora de uno de los empleados de la estancia Primera Argentina, el escocés James Robbins, que en 1898 escribía a un amigo “(…) tenemos quince soldados aquí cuyo deber es cazar indios (…)”. (Martinic Beros, Mateo (1990). El genocidio selk’nam: nuevos antecedentes. Anales del Instituto de la Patagonia, vol. 19, 23-28, Punta Arenas)

Destacando que incluso los propios salesianos contarían sobre las oscuras incursiones: “Llegaron del monte los siguientes indios: Lucas, Cipriano, Martín Chico, Santiago y Ambrosio, traen la noticia de que MacLennan y el comisario Pezzoli en la última expedición que hicieron acompañados por los indios Gregorio y Joaquín mataron a Cauchicol con tres indios más.” (Crónica de la Misión de La Candelaria, cuaderno 1, 9-7-1899. Río Grande.)

Traen a cuenta también que “Mac Lennan fue el organizador de la matanza de Cabo Peñas, donde junto a sus hombres, armados con rifles de repetición, prepararon una emboscada encerrando a hombres, mujeres y niños contra el acantilado donde hoy se halla ubicado el faro, muriendo entre 14 y 17 indígenas. Alexander Mac Lennan se retiró en 1907 tras doce años al servicio de José Menéndez como administrador y mayordomo de sus estancias en Tierra del Fuego. Este último, en agradecimiento por su impecable labor le obsequiaría un reloj de oro el cual graba con la siguiente frase: “Recuerdo de José Menéndez a su buen colaborador Alex Mc Lennan. 1907””.

En este contexto lo estancieros amparados por las misiones salesianas y a fin de expulsar a los originarios de las tierras que habitan, provocan una deportación masiva de aborígenes, siendo el grueso de ellos trasladado a la misión salesiana de San Rafael en la isla Dawson y otro tanto a la misión de la Candelaria.

“Está comprobada la participación del Amadeo en la deportación de los selk’nam. En febrero de 1896 treinta y seis selk’nam capturados por los empleados de las estancias fueron conducidos a Punta Arenas a bordo del vapor. El 8 de marzo del mismo año el mismo barco trasladó desde Bahía Inútil a la misión salesiana de isla Dawson a un grupo de diez personas deportadas: 3 hombres, 2 mujeres y 5 niños y niñas.” (José L. Alonso Marchante, historiador. Comunicación personal), citan.

Refiriendo que “El 26 de septiembre de 1911 llegan en el barco “Amadeo” a la Misión Candelaria de Río Grande, los sobrevivientes de la isla Dawson, son 21 personas, 4 hombres, 12 mujeres, 2 niños y 3 niñas. Los mismos llegan enfermos de tuberculosis y terminan por cerrar el circuito mortal, en las Misiones.” (Nelly Iris Penazzo (1995). Wot´n: Documentos del Genocidio ona. pág. 107. Tomo 1)

En otro tramo expresan que “Son años que marcaron una época oscura en nuestra isla, la presencia destructiva del hombre blanco, que esencialmente fue guiada por la codicia desmedida, el poder y la adquisición de riqueza sin importar los medios. Tuvo consecuencias catastróficas para los verdaderos antiguos pobladores de nuestra tierra, hablamos de crímenes de lesa humanidad, cometidos por responsables que no solo no fueron castigados por la justicia, sino que manipularon la misma para su beneficio, y que desgraciadamente fueron y son etiquetados aun hoy como precursores de la industria local, pioneros e ilustres personalidades que produjeron un negocio rentable y promovieron el crecimiento económico de la zona. Sin embargo, la realidad demuestra que sobre los cimientos de sus empresas hay sangre derramada, actos de despojo, violencia y muerte”.

Advirtiendo que “El nombramiento de calles que componen el barrio vapor Amadeo se relaciona estrictamente con la flota de poco más de medio centenar de embarcaciones que pertenecieron a José Menéndez, principal promotor del genocidio ona, como así también con la familia de éste. Es nuestro deber recordar los actos oscuros y aberrantes que marcaron esta etapa sangrienta de la historia fueguina, que benefició lastimosamente a una minoría que incrementó su estatus expropiando y masacrando a los nativos”.

“La incorporación y circulación de la flota cuyo buque insignia fue el Vapor Amadeo, intensificaría el negocio de los Menéndez. La conexión establecida dentro de la isla y con el resto del continente de este medio de transporte, no haría más que favorecer los intereses económicos de un pequeño grupo, que como comentamos anteriormente, incrementó de manera colosal su riqueza y provocó un quiebre en la historia de Tierra del Fuego, en detrimento de los pueblos originarios que habitaban la región”, señalan los miembros del pueblo Selk´nam.

Dicen que “La erosión de la identidad aborigen fue una provocación exclusiva de las minorías pudientes, que fijaron su atención hacia las tierras que estos ocupaban desde tiempos inmemoriales, y que con la complicidad de los estados argentino y chileno pudieron propulsar una industria homicida, cometiendo los crímenes más atroces en contra de los pueblos originarios fueguinos, evidenciando la barbarie de aquellos que se pensaron civilizados. Los asesinatos y mutilaciones sufridas por los cadáveres de hombres, mujeres y niños serán prueba fehaciente de este negocio sangriento, que tuvo como fin último la supresión de nuestros pueblos indígenas que representaban un obstáculo para el progreso de las elites dominantes, quienes elaboraron e implementaron la masacre fueguina”.

“Esta etapa nefasta de nuestra historia, mancillada por terribles aberraciones, presenta un punto de inflexión y reflexión acerca de la realidad establecida. En el marco de un trabajo constante por la reparación histórica denunciamos que los verdaderos antiguos pobladores de estas tierras fueron víctimas de gravísimas violaciones de los derechos humanos, que repudiamos el prevalecimiento de esta clase hegemónica que aún en la actualidad perpetúa los mecanismos del pasado imponiendo su estatus en nuestra sociedad y que a pesar del sometimiento, el silenciamiento y ocultamiento de nuestro pueblo, permanecemos en pie y reclamamos junto a los vecinos del barrio Vapor Amadeo por el renombramiento del mismo, junto a sus calles y arterias”, reclaman.

Para finalizar destacan que “hace escasos meses se aprueba desde el Concejo Deliberante el proyecto de Ordenanza para que el 25 de noviembre se recuerde el “Día del Genocidio Selk’nam” y es oportuno mencionar que es un claro avance para el reconocimiento del mismo. Sin embargo, creemos que se deben implementar políticas que impliquen una verdadera reparación, y es en este sentido, que la denominación de nuevos espacios alusivos a los genocidas de nuestro pueblo, no son sino un retroceso histórico. Hoy se trata de la familia Menéndez, quienes evocan su imperio a través de nombres como el vapor Amadeo, Alfonso, Arturo, Asturiano y otros, y es por esto que discernimos y solicitamos se rechace esta postura, atendiendo a su carácter arbitrario e implicancia hacia un propósito mayor, relacionado con el genocidio de los pueblos originarios de la isla de Tierra del Fuego”, concluye el extenso documento.