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Música de la Patagonia

Página 12 destaca el nuevo disco de Nelson Avalos

El matutino Página 12, en su sección espectáculos, destaca el nuevo trabajo del trovador patagónico Nelson Avalos, quien por algunos años estuvo radicado en la ciudad de Río Grande. Hoy desde El Hoyo, Chubut, concretó un disco recopilando música de la Patagonia. El diario de tirada nacional dice que se trata de un “notable disco compilatorio”.

El diario señala, sobre el músico chubutense que vivió tiempo atrás en Río Grande, que “Durante cuatro años, el trovador chubutense se dedicó a una concienzuda tarea de recopilación de las músicas de una geografía a veces desdeñada”.

La nota firmada por Cristian Vitale expresa “Patagonia inmensa. Moderna y ancestral. Crisol. Un territorio en construcción, en revolución cultural permanente. De su música, puntualmente, hay quien dice que no tiene identidad. No, al menos con la claridad que sí la tienen Cuyo, el Noroeste, el Litoral o la llanura pampeana. Hay quien dice, también, que tal posición es una impostura. Que pasa por alto lonkomeos y chorrilleras. Kaanis y cordilleranas. Que omite a Hugo Giménez Agüero y Marcelo Berbel, dos gigantes de la región. Serían ambas, dos corrientes, dos posiciones enfrentadas, que no pueden anular una tercera. Una alternativa en movimiento constante. En construcción y revolución permanente. “Yo creo que lejos está la expresión musical y poética patagónica de haber alcanzado su sonido final o un ritmo que la identifique”, refrenda Nelson Avalos, trovador patagónico, parado en esa posición, y con una espada que lo respalda, claro: un disco recién editado que condensa en veinticuatro temas de doce artistas el canto y la poesía –la trova– patagónicos. Un tester musical, vivencial, que rescata la diversidad de la región y la unifica bajo una impronta”.

Más adelante señala la nota que “Desde encuentros que, a esa altura, sucedían en El Bolsón, en Esquel o en El Hoyo. Y encontraba a muchos de los que aportaron sus piezas al flamante disco: el Chele Díaz, Julio Leite y Marcelo Falcón, por caso. “Ellos fueron una especie de puente generacional entre los que comenzábamos a animarnos a cantar nuestras canciones y lo que había sucedido con la canción popular antes de la dramática interrupción de la dictadura. Ellos venían con todo el bagaje que les había dejado los setenta. Aquella época de convulsión política y de militancia les había dado el saber de aquel fenómeno que caló en nuestra cultura popular: el Nuevo Cancionero. Por eso digo que el canto nuestro es la expresión regional de un reflejo tardío de ese movimiento cancionero y político que la época más oscura del país tronchó”, desarrolla Avalos”.

Ya en el tramo final y refiriéndose al nuevo trabajo de Avalos, dice la publicación que el mismo “Aúna bajo los mismos aires las dos piezas del mismo Avalos (un homenaje a los chacareros del valle de El Hoyo, llamado “Después de la sequía” y “A veces y entonces”) con el contundente poema bilingüe “Esperando a Inakayal”, de la descendiente mapuche Liliana Ancalao. “Canción para volver a la tierra”, del Chele Díaz, historiador, cantautor y poeta, con el notable Valeriano Aviles, el primer músico que se animó a cantar milongas, rancheras y cuecas en mapuzungún (“Moyì tun papaí inché”). Al poeta fueguino y trotamundos “Mochi” Leite (“Manifiesto”) con Naara Andariega, joven trovadora del sur de Chile (“Gente urgente”). O al dúo La Chuza, que se despacha con la bella “Tallador de ausencias”, con “El Choique”, pieza de batalla de otro batallador de la región: Ramón Queipul, cuyo grito de guerra mapuche tal vez unifique la intención: diez veces venceremos, diez veces estamos vivos”.