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El incumplimiento de los protocolos de seguridad antes, durante el vuelo y en el aeropuerto fue un tema de debate luego de la aparición de tres casos en Ushuaia que llegaron en por vía aérea Buenos Aires la semana pasada.
El incumplimiento de los protocolos de seguridad antes, durante el vuelo y en el aeropuerto fue un tema de debate luego de la aparición de tres casos en Ushuaia que llegaron en por vía aérea Buenos Aires la semana pasada.

“Nunca nos dieron barbijo, no hubo distancia social ni control posterior”

Varios pasajeros que arribaron en los vuelos de los últimos días, donde viajaban los tres casos de COVID de la capital fueguina, expusieron el incumplimiento de los protocolos de seguridad. Luego de detectados los casos tampoco se implementaron los protocolos de distanciamiento. Negaron que se les haya provisto de barbijos N95 durante el vuelo, como señalaron las autoridades de salud, además expusieron la aglomeración de gente al momento de descender de la aeronave y retirar el equipaje. Tampoco se les preguntó si residían en Tierra del Fuego.

Río Grande.- El incumplimiento de los protocolos de seguridad antes, durante el vuelo y en el aeropuerto fue un tema de debate luego de la aparición de tres casos en Ushuaia que llegaron en por vía aérea Buenos Aires la semana pasada. Juan José Mauricio decidió identificarse con nombre y apellido y relatar que “la experiencia no fue muy buena. Las ministras de Salud y de Gobierno dijeron que a todo el mundo se daba un barbijo N95 durante el vuelo, y que los pasajeros eran testeados y controlados al llegar a Ushuaia. El N95 no es común, no hay tantos en el mercado y está reservado para los médicos, y lo concreto es que en el vuelo que yo vine no se le dio barbijo a nadie y el testeo no se llevó a cabo”, afirmó por Radio Provincia.

“A mí me llamaron el primer día que llegué, porque había dado un síntoma de anosmia -falta de olfato-, pero en realidad se me preguntó si identificaba qué aroma era el que me estaban dando. Yo no identifiqué si el perfume era sándalo, almizcle, no tenía la menor idea de qué era y dije que no identificaba el aroma. La pregunta debió haber sido si sentía o no el perfume, y por eso recibí el llamado el primer día pero después no me llamaron más”, manifestó de la falta de seguimiento.

“Creo que ninguna de las dos ministras miente, pero me parece que alguien de la Casa Tierra del Fuego en Buenos Aires les ha dado datos que no son tan correctos. Yo llegué en el vuelo del 27 de junio y venía lleno, no había ningún asiento vacío. Cuando llegó a Ushuaia todo el mundo se paró para empezar a sacar las valijas y le pedimos a las azafatas que controlaran la situación, porque no podía estar todo el pasillo lleno, con la gente empujándose. Después de un rato pidieron que todo el mundo se siente y que empezaran a bajar ordenadamente por fila. La respuesta de las azafatas fue que esto es nuevo y las tomó de sorpresa, pero la pandemia lleva tres meses y no es el primer vuelo que llega”, cuestionó de la falta de previsión para poner orden.

 

Residentes y algo más

 

Respecto de si le pidieron el DNI con domicilio en Tierra del Fuego para poder subirse al avión, dado que solamente pueden llegar residentes, negó tal control. “Yo hice el check-in y no me pidieron el domicilio. Lo que se me pidió fue el ticket en mano y me dijeron que suba. Nadie me preguntó si era residente o era de otro lado. Me llamó la atención que en ese vuelo venía una persona que había pasado por Ezeiza, con el ticket de AVIANCA y por alguna causa logró subir al avión”, denunció.

“No nos entregaron los barbijos y cada uno traía su mascarilla. La temperatura se tomó en Aeroparque, y lo que me pareció bueno fue el traslado a domicilio en las combis, por si viene alguien potencialmente contagiado, pero como no todos somos responsables, el control se debe hacer durante los 14 días”, reclamó.

“No preocupa tanto lo que pasó sino lo que puede pasar. En algunos días más probablemente se abra la temporada de turismo o el Cerro Castor, y hay gente que va a venir a esquiar, a comer a los restaurantes, y no va a hacer los 14 días de cuarentena. A veces no comparto las políticas del actual gobierno pero coincido con el presidente cuando dice que hay que priorizar la salud a la economía, y creo que el Cerro Castor podría bancarse un año sin turismo y la ciudad de Ushuaia debería tener garantías por ese lado”, planteó Mauricio.

 

Sin seguimiento

 

Aseguró que desde su arribo a la capital fueguina y ya con tres casos detectados del vuelo anterior, nadie fue a cerciorarse de que cumpliera el aislamiento, si bien la ministra Chapperón había dicho que las fuerzas de seguridad recorrían dos y hasta tres veces por día los domicilios. “Para nada fue así. Yo recibí la primera llamada un rato después de que llegué porque me habían registrado con anosmia, pero luego nadie más controló ni llamó. Lo mío es un reclamo, porque nos tienen que cuidar”, subrayó.

“Yo viajé solo, vivo solo, tengo mi hija que vive en pareja y no entra a la casa, pero no sé si esto lo está cumpliendo todo el mundo. Alguien debería controlarlo porque no todos somos responsables. No es cómodo estar aislados, pero es necesario estarlo”, dijo.

Reiteró que cuando sacó el pasaje para viajar, nadie le preguntó si tenía domicilio en Tierra del Fuego, que es la condición para embarcar en esto vuelos. “El pasaje lo tenía reservado para el 1° de abril, los vuelos se suspendieron y pude viajar recién ahora. Solamente el control que hacen es el de rutina, que el pasaje se corresponda con quien va a subir, pero ahí no figura el domicilio. Cuando me entregaron el ticket en la ventanilla pregunté si todos eran fueguinos, por esta persona que venía con un ticket de Ezeiza, y me dijeron que ‘en teoría’ eran todos fueguinos. Le dije que había gente que aparentemente venía del exterior y la respuesta fue que no sabían esto y no podían verificarlo”, señaló del intercambio con la gente de Aerolíneas.

Según el protocolo correspondía hisopado y cuarentena a los que arribaran del exterior, pero “en el aeroparque no se hizo ningún test. Fue un viaje realmente complicado, me llamó la atención el caos al aterrizar y el desorden al momento de entregar las valijas, porque no había nada de distancia social. El peor momento fue cuando el carreteo se detuvo y la mayoría estaba parada en el pasillo. Parecía la puerta 12 de la cancha de River”, comparó.

De acuerdo a lo expuesto por este pasajero, que no fue el único, hay fallas del protocolo desde el momento del embarque en Buenos Aires al no verificar si son residentes o no, durante el vuelo por la aglomeración de gente en los pasillos, y en el aeropuerto de Ushuaia en la zona de retiro de equipajes, sin distancia social en un vuelo totalmente completo, sumado a la falta de seguimiento posterior. “Me parece que es imprescindible el control, que llamen a ver si la persona que llegó está en su casa, si fue al supermercado o se fue a juntar con los amigos. Es una falencia que se debe corregir a la mayor brevedad, porque los vuelos siguen llegando. La cuarentena la debería hacer todo el grupo familiar del pasajero o derivar a otro lugar los casos sospechosos. Es el aporte que tenemos que hacer, porque nada es gratis en esta pandemia, y si tenemos que estar aislados 14 días, hay que hacerlo”, concluyó.