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El titular de la clínica San Jorge, Dr. Carlos Sánchez Posleman, hizo público su desacuerdo con las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno en la capital fueguina, que impiden “indiscriminadamente” el acceso a la salud, aseguró.
El titular de la clínica San Jorge, Dr. Carlos Sánchez Posleman, hizo público su desacuerdo con las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno en la capital fueguina, que impiden “indiscriminadamente” el acceso a la salud, aseguró.

“No se puede negar indiscriminadamente el acceso a la salud”

El titular de la Clínica San Jorge cuestionó las medidas sanitarias que dispuso el Gobierno provincial en la capital fueguina, por las que limita la atención médica a “urgencias y emergencias”. Tiene alcance no sólo sobre efectores públicos sino privados y “creemos que el acceso a la salud no puede estar restringido”, dijo, poniendo el acento en la importancia de atender patologías crónicas, controles de embarazo, niños sanos, pacientes con rehabilitación neurológica por accidentes cerebrovasculares, entre tantos casos que hoy no pueden atenderse. “Las consecuencias son peores que las del COVID-19”, advirtió, con un aumento de patologías cardíacas y de casos oncológicos que avanzaron y ahora se hace difícil tratar. También remarcó su desacuerdo con la desatención de la salud mental, ante el aumento de casos de “abuso, cuadros de angustia severa y psicosis. El sistema sanitario no ha colapsado para nada y esta medida no fue consensuada ni es la conveniente”, sentenció.

Río Grande.- El titular de la clínica San Jorge, Dr. Carlos Sánchez Posleman, hizo público su desacuerdo con las medidas sanitarias dispuestas por el gobierno en la capital fueguina, que impiden “indiscriminadamente” el acceso a la salud, aseguró.

Cabe mencionar que quedó restringida la atención a “urgencias y emergencias” y alcanza no sólo a los efectores públicos sino también a los privados. “En la resolución respectiva no se fundamentó esta limitación a la atención médica de rutina, cuando está lejos de colapsar el sistema sanitario”, según dejó en claro el Dr. Posleman.

Por Radio Provincia, se definió “desconcertado” por esta medida dado que, más allá de los casos positivos, en Ushuaia “el índice de internación es muy bajo”. Si bien la duplicación de casos bajó a seis días, dijo que “la actividad ha sido muy escasa en lo que es ocupación de camas con oxígeno o respiradores”, diferenciando esta situación de lo que ocurre en Río Grande con la cantidad de internados.

La medida además detonó protestas sociales de diversos sectores que podrían complicar el cuadro, por los posibles contagios en manifestaciones en contra donde no se respeta la distancia social. No obstante la visión del profesional llevó calma en este punto: “La actividad al aire libre ha demostrado que tiene un nivel de contagio mínimo. Hoy se sabe que el contagio es a través de las gotitas de flush, de las vías respiratorias y mucosas, y la gran prevención está en el uso adecuado del barbijo, la protección ocular y el lavado de manos. No creo que estas manifestaciones vayan a incrementar los casos. La gran mayoría usa su barbijo, además había viento y las probabilidades de contagio son ínfimas. Creo que todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión pacíficamente, porque esto ha dejado de ser un problema sanitario para convertirse en un problema social y económico que nos está afectando a todos”, subrayó.

 

Decisiones inconsultas

 

El médico planteó que desde el gobierno “se toman actitudes inconsultas y unilaterales, y la gente no está de acuerdo. Nosotros no estamos de acuerdo con la restricción del acceso a la salud. Hay que continuar con las patologías crónicas, con la atención de embarazadas, del niño sano, con pacientes que tienen rehabilitación neurológica. Las consecuencias son peores que el COVID-19 por lo que aprendimos en estos meses, no sólo por nuestra experiencia sino por lo que pasa en otros lados”.

“Hay un aumento de patologías cardíacas, gente que ya viene con infartos, casos oncológicos que avanzaron y hoy son difíciles de tratar por su gran agresividad. Es una restricción indiscriminada del acceso a la salud y tenemos pacientes que han tenido accidentes cerebro-vasculares y están en etapa de rehabilitación. Una suspensión indeterminada genera un retraso en su recuperación y esto afecta la calidad de vida de toda la familia. Tampoco estamos de acuerdo para nada en la restricción de la atención de salud mental, y es un problema gravísimo que estamos viendo. Hemos escuchado a la Ministra de Seguridad hablar de los problemas de abuso de género y abuso infantil domiciliario. No podemos suspender la atención mental de pacientes que están con cuadros de angustia severa o cuadros de psicosis. Se están minimizando estos otros problemas en pos de una enfermedad, que es importante, pero el sistema sanitario no ha colapsado para nada, al menos en la parte ambulatoria”, expresó.

“Esta medida no ha sido consensuada y no es la conveniente, porque no se puede restringir el acceso a la salud”, reiteró, y aclaró que no fue consultado: “Estaba previsto un encuentro el jueves pasado, pero dadas las urgencias del caso y, previendo que mi opinión no era favorable, no fui convocado y se tomó esta decisión de forma unilateral”, sostuvo.

“No estoy cuestionando la vuelta  fase 1 pero, en lo que respecta a la salud no debe haber restricciones, porque los pacientes no son los responsables. Esto se podría haber organizado de otra manera y, los que no estamos haciendo COVID, tendríamos que seguir atendiendo el resto de las patologías, no sólo las urgencias. La salud es integral, y los pacientes deben tener acceso a la parte de psicología y rehabilitación”, insistió.

“Nuestro fuerte no es la salud mental pero sabemos la cantidad de casos incluso de chicos que se ven afectados por el encierro, por la angustia que genera la falta de sociabilización, y los problemas de salud mental han aumentado enormemente. Son cosas que impactan dentro de la salud de la población. Entiendo la importancia del COVID-19 pero algunos otros tenemos que estar velando por el resto de las patologías, porque no queremos más complicaciones. Ya tuvimos con el inicio de la cuarentena casos de apendicitis transformadas en peritonitis, porque llegaban tarde; infartos de quienes tuvieron dolores de pecho y no fueron a la consulta; pacientes oncológicos que no se controlaron por ser personas de riesgo, porque les metieron miedo planteando una enfermedad diseminada y difícil de controlar. Ese error que cometimos no se debe repetir. La entrada a fase 1 debería haber sido con otras características, y no como las que tuvimos en marzo”, consideró.

“Por ejemplo, yo no restringiría la actividad al aire libre e insistiría en el cuidado individual de cada uno”, dijo y, con los protocolos implementados en los comercios se podría haber evitado esta decisión de cierre total. “El objetivo es la disminución de la circulación de la gente y con eso evitar las reuniones sociales que genera la diseminación del virus. Los brotes que aparecieron fueron por reuniones sociales, festejo de cumpleaños, casamientos, bautismos. Eso juntó una cantidad importante de gente en lugares cerrados y no ventilados, que favorece el contagio. En algunos bares no cumplieron los protocolos y eso hizo que el virus se desparramara rápidamente. No sé si se justificaba el cierre total de todo y ni siquiera poder hacer actividades al aire libre. Como no participé de la reunión en la que se tomó esa decisión y expusieron el porqué, desconozco las razones. No estoy de acuerdo con la restricción de acceso a la salud y tampoco con impedir a la gente la actividad al aire libre, porque por caminar, correr o andar en bicicleta no se generan los contagios. Si la gente anda en vehículo para salir a despejar su mente, tampoco esa familia tiene problema de contagio”, aseveró.

 

Desacuerdo gobierno-municipio

 

También lamentó la falta de trabajo coordinado entre gobierno y municipio. “Llegó el momento de trabajar en conjunto, pero no en forma declamativa sino en forma real, entre el municipio, el sector público, el sector privado y los dirigentes de la comunidad. Esto se complejizó mucho, porque no es sólo un problema de salud, sino un tema social, económico, de salud mental, y debe haber un grupo de gente un poco más amplio para que tenga otra mirada desde afuera”, pidió.

“Las decisiones hay que sacarlas por consenso, hay que informar muy bien a la comunidad, insistir con el uso del barbijo, el cumplimiento de protocolos, sancionar a los que no cumplen y no cerrar todos los locales. Fundamentalmente explicarle a la sociedad el peligro de las reuniones en privado en lugares cerrados. Retroceder el 100% es una medida que se ha tomado a la ligera, sin analizar el impacto que podía producir en otros sectores”, fustigó.

Sobre la falta de coordinación entre el gobierno y el municipio de Ushuaia expuso su “total desacuerdo con que no haya una relación fluida y un trabajo en conjunto. Hubo reuniones declamativas para trabajar en conjunto, pero no lo estamos haciendo. De una vez por todas tenemos que mostrarle a la comunidad que los dirigentes políticos y los referentes de alguna actividad que compete a la situación que estamos viviendo, debemos dejar nuestros intereses de lado. Para nada estoy de acuerdo con la actitud que está tomando el gobierno, de decir A y hacer B. Es lamentable y eso sí repercute ampliamente en el trabajo que debe llevarse contra el COVID-19. Cada uno debe cumplir su rol y de esa forma vamos a salir adelante. La Ministra de Salud es la que tiene que tomar la decisión, pero con un consenso real y sincero, sin que nadie busque un rédito político, porque el COVID-19 se lleva puesto a todos los políticos”, concluyó.