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Sandra Ameijeiras y María Ester Konrad en plena tarea de confeccionar barbijos.
Sandra Ameijeiras y María Ester Konrad en plena tarea de confeccionar barbijos.

Mujeres solidarias del Club de Leones confeccionaron barbijos para la comunidad

María Ester Konrad y Sandra Ameijeiras coincidieron en tomar la iniciativa de confeccionar barbijos y tapa bocas para donarlos a la comunidad. Coincidentemente también, ambas pertenecen al Club de Leones de Río Grande. Entre las dos ya llevan más de 360 barbijos confeccionados.

Río Grande.- El espíritu solidario que caracteriza a los integrantes del Club de Leones no estuvo ausente en esta cuarentena. Apenas comenzó la pandemia, tanto María Ester Konrad como Sandra Ameijeiras tomaron instintivamente la iniciativa de hacer algo por los demás.

Fue así que ambas mujeres echaron mano a telas que tenían y se pusieron manos a la obra confeccionando barbijos y tapabocas que luego donaron a la comunidad.

Coincidentemente también, ambas pertenecen al Club de Leones de Río Grande y se enteraron posteriormente que las dos habían hecho lo mismo.

Justamente Sandra Ameijeiras informó en el grupo del Club de una iniciativa que tuvieron Leones de Latinoamérica, que armaron una campaña e invitaron a los Leones del mundo a sumarse. Sin perjuicio de ello, ya se habían adelantado con la idea en Río Grande.

“Es la misión de los Leones trabajar, sea en conjunto o individualmente, por los demás, esto nace de nuestra vocación de servicio que es común a todos los clubes de Leones del mundo”, confió Sandra Ameijeiras.

Compartió que “copié los modelos de unos barbijos que tenia y aproveché los retazos de tela que tenía en casa. Tengo máquina de coser y listo, no había más que confeccionarlos; en el caso de María Ester, hizo lo mismo ya que tenía tela y máquina de coser. Son sencillos de hacer”, contó.

En tanto María Ester Konrad contó que “surgió de la idea cuando apenas comenzó la cuarentena; nos veníamos venir la necesidad que iba a tener la comunidad de usar barbijos y también veíamos en los noticieros que no se conseguían, así que aproveché que tenía telas de varios colores y que con eso se podían hacer barbijos para donar a la comunidad”.

María Ester consultó previamente con su hermana Liliana Konrad, quien es paramédica en la provincia de Buenos Aires si servían estas telas “y me contestó que sí; consulté algunos tutoriales para ver cómo se armaban, los hice de forma sencilla”.

“Todos estos barbijos fueron donados a distintas personas cuando salían a hacer mandados, en los supermercados y otros lugares. Me gusta mucho hacerlos y siento que estoy prestando un servicio a la comunidad”.

Si bien su trabajo fue silencioso, el Municipio de Río Grande, a través de la Secretaría de la Mujer, Género y Diversidad, se enteró y la felicitó por esta iniciativa, incluso, publicando este trabajo en su página oficial y sus redes sociales.

“Ocurrió que con mi cuñada y otros amigos del norte del país a los que les tocó la cuarentena en Río Grande y no se podían ir; pensamos qué se podía hacer para la comunidad y como tenía muchos retazos de tela, decidimos a confeccionar barbijos”, recordó.

“El nombre de mi cuñada es Claudia Prost y de mi Amiga Nélida Zerdán. Mi cuñada vino para mi cumpleaños el 14 de marzo y mi amiga con su esposo, vino el 15 de marzo. Ambas me ayudaron a cortar las telas y yo las cosía; así empezamos”, acotó.

En tanto el esposo de María Ester, César Prost, a la sazón presidente del Club de Leones de Río Grande, se tomó la tarea de lavar y planchar todos los barbijos confeccionados.

Tanto María Ester, que ya entregó 160 barbijos -incluso algunos fueron entregados al Municipio de Río Grande- como Sandra, que ya confeccionó más de 100, siguen con este trabajo comunitario en forma silenciosa. “Ahora ya confeccionamos otra tanda de cien y seguiremos haciéndolos hasta que se nos acabe la tela que tenemos”, concluyó María Ester Konrad.