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La muestra fotográfica “Náufragos Monte Cervantes” se puede ver en la antigua Casa Beban, hasta el 30 de julio, de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas.
La muestra fotográfica “Náufragos Monte Cervantes” se puede ver en la antigua Casa Beban, hasta el 30 de julio, de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas.

Muestra fotográfica “Náufragos Monte Cervantes”

En la antigua Casa Beban, hasta el 30 de julio, se puede visitar la muestra fotográfica Náufragos Monte Cervantes, que se expone de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas.

La muestra fotográfica “Náufragos Monte Cervantes” se puede ver en la antigua Casa Beban, hasta el 30 de julio, de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 horas, permite hacer un recorrido histórico de uno de los acontecimientos más impactantes de la ciudad de Ushuaia que recibió a los náufragos, brindando asistencia y abriendo las puertas de las pocas viviendas del antiguo poblado para asistir en la tragedia.

También se pueden visitarlos espacios que configuran Pueblo Viejo, patrimonio histórico de la ciudad, con visitas guiadas a las 11:00, a las 14:00 y a las 16:00 horas.

 

Historia de un naufragio

 

El Monte Cervantes fue un buque mixto de carga y pasajeros alemán botado el 25 de agosto de 1927, siendo el tercero de los cinco buques de su clase. Tenía 160 metros de eslora, y hacía la ruta Buenos Aires, Puerto Madryn (Chubut), Punta Arenas (Chile), Ushuaia. ​ Es conocido como El Titanic argentino debido a sus dos naufragios en el país latino.

La embarcación salió del puerto de Buenos Aires el 15 de enero de 1930. Pasó frente a Mar del Plata e hizo escalas, aparentemente demasiado breves, en Puerto Madryn y Punta Arenas. El 21 de enero de 1930, el Monte Cervantes hizo escala de 15 horas en el pueblo de Ushuaia, que contaba con 800 habitantes. El 22 partió de Ushuaia con destino a bahía Yendegaia (Chile). No se sabe si por decisión del Capitán o del piloto Rodolfo Hepe, en lugar de llegar hasta el faro Les Eclaireurs, se utilizó el paso del mismo nombre, chocando contra un bajo fondo. Se escuchó un fuerte rasguido en la quilla, que produjo una abertura e inundó rápidamente las bodegas y los camarotes más bajos. La proa se levantó, el buque se inclinó de babor bruscamente y comenzó a hundirse. El Capitán reaccionó rápidamente y antes de que se quedara sin motores, llevó al buque hasta los islotes Les Eclaireurs donde lo encalló; de esa forma la tripulación pudo bajar los botes salvavidas y salvar a todos los pasajeros. El barco de carga Vicente López respondió al S.O.S. y comenzó a cargar a los pasajeros que encontraba en su camino. Todos los náufragos pudieron ser rescatados en el mismo día pero debieron esperar una semana a que el buque Monte Sarmiento los viniese a recoger y los llevase nuevamente a Buenos Aires. En Ushuaia no había más que una pensión con (cuatro camas) y los náufragos debieron repartirse en diferentes casas de familia, el patio del presidio (incluso se techó el patio), depósitos, etc. Los presos donaron mediante un comunicado la mitad de su ración de comida.

Entre los náufragos se encontraba la científica geógrafa argentina Josefina Passadori quien registró parte del suceso con su cámara fotográfica. Hubo una sola víctima: el capitán Teodoro Dreyer, quien había desaparecido. Existen tres hipótesis diferentes acerca de lo que pudo haberle ocurrido. La primer hipótesis afirma que regresó al barco y fue víctima de un accidente; la segunda, que fue “a morir con el barco”, a la manera romántica de los antiguos navegantes; y la última y más curiosa cree que el capitán alemán se habría fugado, llegando hasta la costa de isla Navarino. Lo cierto es que no se supo más de él, nunca se encontró el cuerpo y su viuda ofreció recompensa por información sobre su esposo.

En las crónicas de la época se señala que hubo numerosos saqueos y, si bien se recuperó el equipaje, algunos de ellos desaparecieron. Se le atribuyó la culpa a la tripulación del Monte Cervantes, ya que los que no pudieron recuperar su equipaje perdieron sobre todo cosas de valor como cámaras de fotos, alhajas, etc. Al regresar a Buenos Aires, se organizaron comisiones de pasajeros y le iniciaron juicio al representante en Argentina, pero la justicia desestimó los cargos. Esa misma comisión realizó una placa en agradecimiento al pueblo de Ushuaia por su generosa hospitalidad. Los náufragos se reunieron luego para el cincuentenario del naufragio en Ushuaia.