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El Movimiento de Mujeres de Ushuaia reclama las modificaciones que garanticen la perspectiva y la paridad de género.
El Movimiento de Mujeres de Ushuaia reclama las modificaciones que garanticen la perspectiva y la paridad de género.

Movimiento de Mujeres de Ushuaia reclama las modificaciones en la selección de jueces

El Movimiento de Mujeres Ushuaia presentó una petición en el Consejo de la Magistratura para que el organismo realice las modificaciones necesarias a fin de garantizar la perspectiva y la paridad de género en la selección de los dos nuevos jueces del Superior Tribunal de Justicia. Además demandaron que en propio Consejo de la Magistratura tenga una integración paritarista, atento a que en la actualidad está constituido sólo por hombres.

Ushuaia.- Ayer se produjeron novedades en torno al proceso de selección de jueces habilitado por la Legislatura para la ampliación de miembros en el Superior Tribunal de Justicia fueguino. El Movimiento de Mujeres de Ushuaia presentó formalmente una petición en el Consejo de la Magistratura para que se realicen las modificaciones pertinentes que garanticen la perspectiva y la paridad de género en la selección de los dos nuevos jueces y que en  el propio Consejo se propicie una integración paritarista.

El pedido sostiene según indica Bandera Fueguina: “Queremos paridad. Queremos saber concretamente cómo van a garantizar la selección de jueces con perspectiva de género. Queremos un Consejo de la Magistratura paritario. Y lo queremos ahora. Lo queremos saber ahora. El momento es este y no es un capricho. Por eso es que presentamos ante el Consejo de la Magistratura una petición para que se arbitren los mecanismos, herramientas y modificaciones necesarias a fin de garantizar que las mujeres y personas con identidades de género no hegemónicas integren lugares de decisión”.

El Movimiento de Mujeres de la capital fueguina indican además, “No es un capricho»  porque “entendemos que con la misma urgencia que se aprobó una ampliación de la corte fueguina, se instrumentó un concurso en plena pandemia y se resolvió el planteo del fiscal de Estado, Virgilio Martínez de Sucre, el Consejo de la Magistratura puede y debe generar las herramientas y los mecanismos para que se garantice una integración paritarista con perspectiva de género del Superior Tribunal de Justicia”

 

Los argumentos en números

 

El pedido de paridad y perspectiva de género en el Poder Judicial fueguino, se basa en los números concretos, “Tierra del Fuego da cuenta de una distribución de Magistraturas que muestra que el 81.4% de los cargos corresponden a Jueces Varones, y el 18,4% a mujeres, aún cuando a la fecha la composición del Superior Tribunal corresponde a un 66% de jueces varones y un  33% al género femenino, representado por una sóla Jueza. Una sola jueza en el STJ en casi 27 años de historia . En la actualidad los integrantes del Consejo de la Magistratura son todos hombres ¿Cómo van a garantizar una selección con perspectiva de género, si ni siquiera pueden garantizarla en su propia composición?”, se preguntan.

 

Una ampliación paritaria

 

Además explican en el pedido que «No es un capricho porque la selección es ahora y les jueces que sean designados resultan inamovibles, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 144 de la Constitución Provincial. Si bien no existe una norma expresa que así lo imponga, la integración actual del STJ es paritaria, por ende su ampliación sin la inclusión de dicha perspectiva haría incurrir al Estado en un accionar  regresivo, con relación a la situación vigente. Para que quede bien claro, si en ese concurso fueran seleccionados dos hombres y luego fueran designados por el gobernador de la provincia, tanto el Consejo de la Magistratura, como el gobernador estarían violando a la prohibición de regresividad, consagrada en los artículos  26º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y en el artículo del 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, entre otras violaciones de normativa constitucional o convencional.

Por otro lado y en relación a la composición del propio Consejo de la Magistratura, exigen que “tenga una integración con representación paritaria, para tal efecto enviamos adjunto a la petición una propuesta de modificación de la ley 8, en la que se establece la alternancia de género en las distintas representaciones rotativas que lo componen”.

“Entendemos que el propio Consejo de la Magistratura acordó algunas pautas en relación con la perspectiva de género. Son adecuadas, pero insuficientes. La imposibilidad de acceso a los lugares de decisión por parte de las mujeres y disidencias es tan acuciante, tan palpable, tan concreta y tan extensa en nuestra historia que no hay lugar acá para expresiones declarativas, políticas de banner y declaraciones lavadas. Estas formas de hacer política pueden constituirse en lo que han denominado como “purplewashing” que apela al compromiso con la igualdad de géneros para la autopromoción, pero en concreto son acciones efímeras que no modifican las prácticas patriarcales. En resumen, una lavadita de cara no es suficiente», aclaran.

 

No es Justicia sin nosotras

 

En relación a la selección de jueces, las integrantes del Movimiento reclaman que “que el Consejo de la Magistratura aclare  que en la selección de miembres del Superior Tribunal, en esta ocasión, incorporará  como mínimo una mujer o disidencia y que verifique que en la entrevista del concurso se establezcan mecanismos de evaluación de la formación específica como análisis de casos y situaciones problemáticas con perspectiva de género”.

Porque no nos alcanza con que sólo haya paridad, es necesario y urgente que haya perspectiva de género en la política. Que las mujeres que llegan a los espacios de toma de decisiones no reproduzcan prácticas machistas y patriarcales contra otras mujeres. Debemos tener cuidado que no sea el mismo esquema patriarcal el que elige a las compañeras que ocupen el rol de paridad, que luego reproducen perspectivas masculinas en cuerpos femeninos.

Por último, recordamos que garantizar la participación de las mujeres y personas con identidades de género no hegemónicas en la vida social y política del país debe ser una preocupación de los tres poderes del Estado.

“No es Justicia sin nosotras”, concluye el pedido.