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Karina Bazterra y Daniela Uribe, dos de las tantas familias que han dado su casa para un hogar de tránsito para los gatitos.
Karina Bazterra y Daniela Uribe, dos de las tantas familias que han dado su casa para un hogar de tránsito para los gatitos.

Los gatos, esos olvidados

Hace poco más de un lustro, un grupo de vecinas tomaron el desafío y la responsabilidad de velar por los gatos, especialmente por los cachorritos, disponiendo sus propias casas como hogares de tránsito para cuidarlos hasta encontrar un hogar definitivo y responsable de adopción. Hoy más que nunca apelan a la responsabilidad con campañas de promoción de la castración para tratar de contener la superpoblación felina en las calles de Río Grande. Una verdadera historia de amor de la cual podemos ser parte aportando alimentos y piedritas.

Río Grande (Ramón Taborda Strusiat).- Daniela Uribe y Karina Bazterra son dos vecinas del barrio Malvinas Argentinas (ex Chacra XIII) que desde hace unos años disponen sus hogares y su tiempo en rescatar, asilar, cuidar y mimar a los mininos que por diversos motivos y por descuidos proliferan en esta ciudad.

Ellas, al igual que otras familias, son las heroínas de esta historia.

“Las chicas que están a la cabeza, Daniela (Uribe), María Laura (Ibarrola) y Ángeles (Aguirre) son las que manejan la página (de Facebook) y las que organizan un poco los grupos (de Whatsapp) y dan vuelta por los gatitos que son abandonados, los encuentran, los buscan y los ponen en los hogares de tránsito”, comentó Karina.

Justamente esta vecina contó que “en mi caso tengo un montón de gatitos en tránsito, como también hay otros hogares de asilo, donde los cuidamos, los alimentamos, los mimamos y los atendemos hasta que estén en condiciones de ser adoptados por una familia responsable”.

Agregó que “las chicas se dedican mayoritariamente a los gatitos, pero si por ahí encuentran algún perrito abandonado, también se los cuida y alimenta hasta dar con quien será su dueño responsable. Llevan la misma metodología que con los gatitos”.

Karina Bazterra contrastó entre el inmenso amor por los animales que mueven a estas familias con aquellas que no tienen responsabilidad ni solidaridad para con estos animalitos que son abandonados en la calle.

La voluntaria contó que “hay muchos hogares de tránsito, pero aún así, no damos abasto. Hace menos de un mes fue una seguidilla de casos; había cinco gatas y las cinco estaban preñadas; llegaron a nuestras manos, a duras penas las pudimos acomodar en distintas casas de tránsito y a los dos días, como un relojito, parieron las cinco alrededor de 20 bebés que ahora tienen unos 25 días”.

Explicó que “acá en Malvinas Argentinas la mayoría de los hogares de tránsito son en dúplex, así que tenemos gatas y gatitos arriba y otros tantos en la planta baja”.

 

Un trabajo honorario

 

Karina Bazterra destacó el trabajo de las voluntarias de estos hogares de tránsito “por el esfuerzo y el tiempo que les dedican a los gatitos, mantenerlos, trasladarlos, encontrarse con la ingrata noticia de que algunos los devuelven por distintos motivos. Le ponen mucho amor y empeño a lo que hacen por el bienestar animal”, elogió.

En tanto Daniela Uribe relató que “en nuestro caso comenzamos hace unos seis años con perritos; pero con el tiempo nos dimos cuenta que los gatos estaban como abandonados y muy poca gente ayudaba a los gatitos y a los gatos adultos y es así que nos juntamos entre algunas familias y decidimos dedicarnos a ellos y creamos una página para esta actividad”.

Prosiguió: “es así que comenzamos a sumar voluntados para tener hogares de tránsito, para hacer traslados, para adopciones responsables porque desde el comienzo la idea era entregarlos en adopción a familias que realmente pudieran integrarlos, alimentarlos, cuidarlos y amarlos. También sumamos a gente que nos colabora con alimentos, a veterinarias porque muchas veces se da que los gatitos están enfermos o bien están desnutridos porque los destetan antes de tiempo, siempre hay que esperar 70 días para tener un gatito sano, que ya sabe lavarse, saben usar las piedritas y ya pueden comer alimentos secos”, explicó Daniela.

En este punto añadió que “a veces recibimos gatitos en estado deplorable, prácticamente piel y huesos y nos lleva mucha dedicación, cariño y cuidados especiales para que puedan recuperar su peso, sacarlos de ese estado de raquitismo al borde de la muerte, prácticamente, debido a que lo destetan antes de tiempo, incluso uno de ellos lo destetaron a los 25 días; tenía diarrea, le salían secreciones por los ojitos y la verdad que parecía una lauchita. De esos casos tuvimos muchos y la verdad es que nos costó mucha paciencia y esmero para que puedan reponerse”.

Observó que “estos pequeños gatitos, al sacarlos de la madre antes de tiempo, son propensos a infecciones -además de su estado calamitoso- y por eso hay que llevarlos al veterinario para que les suministre medicamentos y suplementos vitamínicos, antibióticos y otros cuidados fisiológicos y en el mejor de los casos, sobreviven. La parte más fea es que muchos han quedado en el camino mientras estaban en tránsito, no sobrevivieron”, lamentó.

 

La castración es el mejor método para evitar la superpoblación y el abandono

 

Ambas entrevistadas coincidieron en que “el mejor método para controlar la superpoblación, con todo lo que ello conlleva como el abandono, las enfermedades zoonóticas y el sufrimiento del animal, es la castración, no solo a las hembras, sino también a los machos porque muchos dicen no lo voy a castrar porque es macho y no va a tener crías, pero justamente en épocas de celo salen y encuentran alguna gata callejera y las dejan preñadas y es mejor prevenir que curar”.

La entrevistada comentó que “nosotros ya tenemos algo de oficio en esto y vemos la cantidad de gatos que hay en la calle, muchos son abandonados por diversos motivos, sea porque al dueño o a la dueña le salieron urticarias, porque se aburrió o porque se separó y entonces los abandonan en otros barrios o bien nos llaman para entregárnoslo”.

“La gente tiene que entender que adoptar un animal de compañía conlleva responsabilidades, desde las primordiales como alimentarlos, cobijarlos y velar por su salud, hasta darle cariño”.

Consultada sobre cómo pueden colaborar los vecinos interesados, Daniela Uribe respondió que “con alimentos y piedritas, sobre todo. En estos momentos estamos necesitando alimentos para cachorros que también les ayuda a las mamás para que se fortalezcan, sino también tenemos una cuenta -tenemos un CBU-; sino también en la cuenta de Aldo (Sánchez) o de Jeremías (Sarmiento), los veterinarios que nos atienden todos los gatitos que les llevamos y la verdad es que les estamos muy agradecidos porque les llevamos a los gatos a cualquier hora y los atienden”, agradeció públicamente.

La página de Facebook de Amor Gatuno es:

www.facebook.com/groups/412657706084363/

Y el CBU es 2680001311203170113868 del Banco de Tierra del Fuego a nombre de Ibarrola María Laura.