Breves
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Practica Psicoanalítica

Los cambios en la familia actual

La familia y lo que moviliza a su constitución, en la actualidad, se encuentra invadida por nuevos elementos que sugieren nuevas presentaciones. Sin embargo la familia sigue siendo una institución a la cual se quiere acceder, ya que se quiere tener una familia y pertenecer a ella, es decir sigue teniendo un valor social fundamental, a la vez que tiene un primordial valor constitutivo para los hijos que vienen a habitar en ella.

 

Lic. Marina Carraro # ¿Cuáles son algunas posibles incidencias que provocan cambios en la familia? El capitalismo introduce objetos tecnológicos que parasitan cada vez más la intimidad del lazo familiar, de esta manera la intimidad ya no es parte de lo privado sino que se ofrece como hecho público, siendo considerada como un hecho altamente valorado. Ya no están claras las fronteras entre lo público y lo privado sino que se mezclan. Antes, lo íntimo era secreto ahora, pasa a ser público. En otra época, eran comunes los diarios íntimos que se resguardaban de manera secreta, justamente porque alojaban aquello más propio e íntimo de sujeto. Algunos de estos relatos, por su buena escritura, e incluso por la relevancia histórica y social, han pasado a ser públicos, como por ejemplo el diario de Ana Frank. Hoy, todo puede ser publicado, ofrecido a ser visto, reduciéndose cada vez más, el marco de reserva para lo íntimo. Lo íntimo pasa al exterior, propagándose por las redes, sin sucesión de hechos, sin tiempos, sin búsquedas de sentidos, sin secretos, sin pudores, solo a manera de presentes congelados.

Los objetos tecnológicos, invaden las familias, minando el campo que sostenía el lazo al otro: madre, padre, hermano, abuelo/a, tío/a. La partida se juega solo, con una máquina o con otra persona desconocida o no, lejana al ámbito familiar; de esta manera, la palabra, dentro del marco de la familia, también se va reduciendo, quedando sustituida por WhatsApp, SnapChat, Instagram, etc. Los sujetos rápidamente son capturados por estos objetos, ofreciéndose como una compañía segura, casi insustituible.

Las familias son habitadas hoy, por sujetos solos entre otro/s, perdiendo fuerza el sostén y acompañamiento que aquéllas aportaban a las crisis propias de la vida, a lo largo de la existencia.

En este contexto es importante preguntarse: ¿qué lugar de elaboración tiene la angustia? ¿Qué espacio ofrece la familia para acompañar al sujeto a atravesar las crisis propias de la vida? Por otra parte, ¿es posible tratarlas por la vía de los objetos tecnológicos y sus redes? Son suficientes para dar respuesta al sufrimiento? ¿Dicen algo en relación a aquello que es lo más propio y singular de cada uno? Los pequeños objetos no se separan del cuerpo de las personas, en algunos casos se meten dentro del cuerpo con alguna promesa de cura y en otros, silenciosamente, van incidiendo sobre él limitando su escucha, su capacidad de pensar y responder, así como también son un modo de enmascarar la angustia. Quiere decir que operan sobre aquello que legitima al ser humano como humano, empujándolo a convertirse en objeto, limitando la función que tenía la familia de acompañar en la vida a cada uno de sus miembros. Sin embargo el ser humano sigue estando afectado por las palabras, continúa siendo un sujeto que sufre. ¿Quién es el destinatario de la angustia?

Es el cuerpo, empujado a la categoría de objeto, el que soporta el empuje de la angustia, ésta se presentífica sin sentidos, de manera que parece infundada y sin razón, alojándose en él, sin una causa clara y definida. Estos afectos quedan encriptados en la soledad del cuerpo, desvitalizándolo, en muchos casos enfermándolo, sin más recursos que el objeto y la inconsistencia del otro familiar. Es posible verificar, como los objetos y sus redes van eclipsando al sujeto, comandándolo desde el exterior, empujándolo a buscar aquello más íntimo en lo más exterior de sí y lejano; quedando entonces cada vez más alejado de lo más íntimo y familiar de sí.

Por otra parte, no podemos dejar de admitir que la posibilidad de comunicación inmediata, así como la de innovar y crear, puede ser encontrada a partir de los objetos que ofrece la cultura actual. De esta manera, lo exterior podría irrumpir en lo íntimo, para producir algo nuevo.

El psicoanálisis es una práctica que se ofrece como instrumento para tratar el sufrimiento del sujeto, insiste en intentar llegar hasta el corazón de lo íntimo, para extraer de allí la causa que lo anima a sostener su vida y fundamentalmente para devolverle al sujeto la dignidad, de aquello más singular de su ser.

# Practica Psicoanalítica – Responsable de Instituto Oscar Masotta, Delegación Ush, TDF

 

Razones de estos escritos:  Nos hemos propuesto escribir estos artículos que consideramos pueden encontrar un espacio de alojamiento en este matutino diario.
Lugar bisagra que gentilmente nos han abierto donde pensamos puede circular algo relacionado a la transmisión del Psicoanálisis.
Orienta esta propuesta la intención de poder anudar aquello que pertenece a nuestro campo de formación con la lectura de lo que entendemos pueden denominarse signos de época.
Creemos que el Psicoanálisis en un más allá de la clínica, tiene la facultad suficiente para emprender un camino que intente decir algo del Malestar en la cultura. Por este motivo un grupo de Psicoanalistas se ha propuesto establecer cierto lazo social que permita el diálogo simbólico entre la sociedad y un tipo de saber que va a contrapelo de los criterios estandarizados bajo un manto de objetividad.
Hay algo que se sustrae a los cálculos y se expresa en el padecimiento de un individuo y por reflejo en una sociedad.
Proponemos entonces hacer Letra en lectores críticos que encuentren en estos trabajos un modo más de pensar el padecimiento subjetivo dentro de una sociedad. Nos encontraremos entonces cada 14 días puntualmente, las puertas están abiertas.
Lic. Leandro Hocquart