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Lo detuvieron por un robo y murió adentro del patrullero

Confuso episodio en La Plata. Había cometido una entradera y recibió un tiro en la cabeza arriba del móvil. Investigan si fue un caso de “gatillo fácil”.

El confuso episodio comenzó con una entradera y terminó con un joven de 25 años muerto. Había sido detenido unos minutos antes y recibió un balazo en la cabeza mientras estaba arriba del patrullero. La Justicia sospecha que podría tratarse de un caso de “gatillo fácil”. Según informaron fuentes del caso a Clarín, testigos habrían contado que el supuesto ladrón ingresó ileso al móvil policial y que –por motivos que no están claros– fue allí donde recibió el disparo en la sien.

Todo ocurrió ayer a la mañana, cerca de 2 y 66, cuando dos hombres sorprendieron a una mujer que salió a la vereda para hacer un mandado. La víctima del robo iba con su hijo y se había metido en su auto. En ese momento, apareció un joven, la obligó a bajarse del coche y la amenazó con una pistola.

Los asaltantes hicieron que la mujer abriera la puerta de la casa y se metieron con ella. De acuerdo con la reconstrucción que hizo la Justicia, fue un asalto violento. Uno de los ladrones advirtió que le cortaría el dedo anular a la víctima si no le entregaba el anillo de oro. Luego le pegaron un culatazo en la cabeza para que les diga dónde tenía plata y otros objetos de valor.

Un vecino que advirtió la maniobra llamó a la Policía. Un patrullero del CPC de La Plata llegó a la zona mientras los asaltantes intentaban escapar. Uno de ellos lo logró, pero el otro fue detenido: se había escondido en los techos de una casa del barrio.

Fue el comienzo de otro capítulo de la historia, que hasta ayer seguía teniendo muchos puntos oscuros. Los datos que los investigadores lograron reunir hasta ayer determinan que el detenido entró al asiento trasero de un vehículo Toyota Etios del Comando de Patrullas platense. En el coche había una pareja de oficiales de la Bonaerense.

No está claro qué ocurrió ahí. Pero lo cierto es que a los pocos minutos el auto policial ingresaba a la guardia del hospital San Martín con un herido de bala. Tenía un orificio de entrada y otro de salida en el cráneo. Las tareas de reanimación no lograron revertir el cuadro: el médico que lo recibió certificó su muerte minutos después.

Las pericias determinaron que el balazo salió de una 9 milímetros que le habían robado a un policía en un asalto registrado la semana pasada en una sede del Registro de la Propiedad Automotor platense. Ese día hubo un asalto y el agente que estaba de custodia perdió su pistola. Lo que no está claro es cómo habría hecho el detenido para subir al patrullero con el arma.

Ayer, la fiscal Betina Lacki ordenó el secuestro del patrullero número 25 del CPC. Los agentes involucrados en el operativo –un hombre y una mujer– estuvieron hasta el cierre de esta edición en los Tribunales a la espera de declarar. Según explicaron fuentes judiciales, fueron citados en condición de testigos, no como imputados.

En la jefatura policial aseguraron que el joven muerto tenía antecedentes penales. En el caso también intervino la Auditoría de Asuntos internos de la Policía Bonaerense, que realiza una investigación paralela para establecer eventuales responsabilidades de los oficiales.