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El sube y baja en la cantidad de diputados no es lo que ordena la Cámara Nacional Electoral (CNE) -que este jueves firmó un fallo con voto unánime de Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera para garantizar la proporcionalidad y representatividad. sino lo que resultaría si se traspolara aquella norma a la actualidad.
El sube y baja en la cantidad de diputados no es lo que ordena la Cámara Nacional Electoral (CNE) -que este jueves firmó un fallo con voto unánime de Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera para garantizar la proporcionalidad y representatividad. sino lo que resultaría si se traspolara aquella norma a la actualidad.

La Justicia pide rediseñar el Congreso para mejorar su representación

En 1983 fueron 254, que incluían 2 por Tierra del Fuego, que era territorio nacional, y que luego al ser reconocida como provincia, pasó a tener 5 diputados. De esa ecuación, con una corrección posterior, surge el número de los 257 diputados de la actualidad.

Río Grande.- El sube y baja en la cantidad de diputados no es lo que ordena la Cámara Nacional Electoral (CNE) -que este jueves firmó un fallo con voto unánime de Alberto Dalla Vía y Santiago Corcuera para garantizar la proporcionalidad y representatividad. sino lo que resultaría si se traspolara aquella norma a la actualidad.

Sanitiago Corcuera, uno de los camaristas que votó por la “actualización” de la Cámara de Diputados

En ese caso, la provincia de Buenos Aires pasaría de 70 a 97 diputados, Córdoba de 18 a 21, Santa Fe de 19 a 20 y Capital Federal debería “entregar” 7 bancas.​

Hay, ahí, una desigualdad manifiesta: Córdoba y Santa Fe superan por varios miles la cantidad de habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, pero tienen menos diputados.​

Hay varias salvedades. La misma ley establece que ninguna provincia puede tener menos de 5 diputados, por lo cual provincias con poca población están “sobre representadas”.

De ahí surge diferencias cuantiosas. Con datos del censo 2010, un diputado por la provincia de Córdoba representa en la actualidad a 183.826 habitantes mientras que un diputado por la provincia de Santa Cruz a 54.792 habitantes.

Los extremos son provincia de Buenos Aires, donde cada diputado equivale a 223.215 habitantes, y Tierra del Fuego, donde hay un legislador cada 25.411. Es decir: la relación es casi 10 a 1.

Un proyecto que tiene estado parlamentario desde hace tiempo, elaborado por la diputada Carla Carrizo, del bloque Evolución (que encabeza Martín Lousteau) propone que para equilibrar la representación en aquellas provincias que más habitantes sumaron, se agreguen 33 bancas, hasta llevar el número de bancas de 257 a 290.

Desde el Frente de Izquierda, Nicolás del Caño impulsa un proyecto más audaz y pretende que el reordenamiento en el reparto de bancas habilite a casi todas las provincias a sumar representantes, al punto de totalizar un cuerpo de 328 integrantes.

 

La ley Bignone

 

El último presidente de facto, Reynaldo Bignone, dibujó el Congreso del retorno democrático. Lo hizo el 12 de julio de 1983 cuando promulgó el decreto, con fuerza de ley, 22.972 que definió cómo se repartirían las bancas de diputados.

El diseño está en el artículo 3 del texto que, en su primer artículo, convoca a elecciones para el 30 de octubre de ese año. El “dibujo” que dejó la retirada militar, tras la década negra y la guerra de Malvinas, perdura casi sin retoques.

 

Copia de la ley 22.-972, Ley Bignone, cantidad de diputados

 

Aquella “ley” estableció que el número de diputados nacionales a elegir “será de uno por cada 161.000 habitantes o fracción no menor de 80.500”. El reparto se basó en el censo de 1980 que estableció en algo más de 29.7 millones la población argentina.

En paralelo, la norma adaptó un mandato constitucional que en su artículo 45 establece que la composición de la Cámara de Diputados se debe actualizar después de cada censo y adaptar a las variaciones de población.

La norma introduce otros elementos. Fija, por caso, que ninguna provincia puede tener menos de 5 diputados y que tampoco puede tener, a partir de 1983, menos diputados que los que tenía al momento del golpe en 1976.

 

Buenos Aires sumaría 27 diputados y la Capital perdería 7

 

El fallo de la Justicia Electoral que “obligó” al Congreso, sin definir plazos ni forma, a “rediseñar” el mapa político de la Cámara de Diputados, introduciría cambios notables en caso de que los legisladores pongan en marcha un rediseño de acuerdo a los cambios poblacionales que tuvieron lugar en la Ciudad de Buenos Aires y las provincias desde 1983.

Sesión del último miércoles en la Cámara baja, en la que se dio sanción a la llamada “ley Justina” para el transplante de órganos. Foto: Juan Manuel Foglia

Calculadora en mano, si la letra de esa norma se aplicara a rajatabla, Capital Federal perdería 7 diputados mientras que la provincia de Buenos Aires sumaría 27 y Córdoba 3. En tanto que Mendoza, Salta y Santa Fe agregarían uno más cada una.

Ese el número frío si se calcula, como se hizo en 1983, la fórmula que establece que debe elegirse un diputado por cada 161 mil habitantes o, por fracción superior a los 80.500 habitantes.

Fuente: Total News.