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Pergolini

Drogas y música: Mario Pergolini vs Roberto Pettinato

Dos visiones opuestas sobre la tragedia en el festival Time Warp

En la madrugada del viernes en Costa Salguero fallecieron cinco personas. Estaban en la famosa fiesta Time Warp y consumieron una droga sintética que causó severos daños en sus organismos. Días después falleció el sexto, mientras hay varios que permanecen internados. ¿De quién es la responsabilidad? Una gran polémica desató esta tragedia, donde diferentes personalidades dieron su visión del asunto.

“No es la música, somos nosotros”, dijo el conductor Mario Pergolini en un editorial en la radio Vorterix, que conoce de cerca la noche porteña, especialmente la del rock. Otra vez autorizada que habló fue Roberto Pettinato, ex sumo y actual conductor y showman, que disparó en la Rock & Pop que “la música electrónica viene con pastillas”. A continuación, los dos testimonios. ¿Cuál te parece más acertado?

Mario Pergolini

En parte, si te ponés a pensar, es ridículo culpar a la música. Durante siglos y siglos la música nos ha modificado, nos ha llevado a distintos estados, a algunos nos ha puesto muy felices: no pasa por el tipo de música… Ni la música te obliga a que consumas. Ni siquiera aquella teoría del rock & roll, en donde cuanto más destruido estás, más rocker sos, más stone. Durante años el hombre ha modificado su conducta como pudo. O con alcohol, o mascando alguna cosa encontrada en la naturaleza. Incluso hasta algunos animales lo hacen.

No es la fiesta electrónica. No era nuestro rock en los ’80 lo que nos hacía consumir cocaína. No fue el reggae el que nos decía que teníamos que fumar porro. Si bien es cierto que existen los estereotipos y cuanto más chico sos, a lo mejor, te sumás a ese estereotipo, habría que separar un poco las cosas, ¿no?

No es Tame Impala el que me hace ir a los ácidos. Es uno. Es cierto, es uno y su contexto. A la larga, casi todo es así. Porque hermanos mellizos, separados y educados con distinto contexto, comunmente son distintos. Pero no es la música. ¿Pueden ser las condiciones? Ok. Pueden ser las condiciones. Y todos sabemos que el dealer no es amigo, ¿no? El dealer nunca es amigo. Nunca. No es que los jóvenes dicen que hacen la vista gorda o que dan hecho que las cosas siempre son naturales que hasta pueden dejar pasar ver cómo se venden pastillas, sobre todo en esas fiestas. Pero también se droga el del banco, y más de un cirujano. Y nadie dice: “Paremos de operar porque parece que algunos consumen”. Que quede claro, tengo tanto dolor como ustedes. Me levanté el sábado tan sorprendido como ustedes. Pero no es lo que pasa en la fiesta, porque en esa fiesta hay un alto porcentaje que la disfruta de otra manera. Como en los conciertos, hay un alto porcentaje que disfrutan lo más cool que pueden y se dejan llevar por sólo lo que te da la música. Ser joven, entre otras cosas, nos desinhibe para hacer cosas que de grandes yo ya no hago. Si bien tiene muchos lugares de análisis, nos sumamos a la tristeza y entendemos la época. A mí me gustaría, en este único comentario, entender que no es la música. No es que la música me pida algo o la puedo disfrutar de otra manera. Y siempre recordar: el dealer no es amigo. No está haciendo algo a favor tuyo. No es la electrónica. No están todos drogados en una fiesta electrónica. No es el rock el que nos llevó en los ’80 y ’90 a consumir lo que consumíamos. Y tomás distancias. No es lo mismo como pensás a los 19, 20, 21, 22 que a los 30, 40, 50. Y también cuando empezás a tener a tu cuidado lo que engendraste o llevaste para adelante. Tenés otros miedos. A lo mejor lo cuidás como vos no te cuidaste. Son épocas difíciles. Son épocas raras. Pero andá un poco para atrás y pensá si no es muy diferente a cuando eras más chico. Pero no es la música. Pasa por otros lados, eh. Es cierto son épocas distintas, drogas distintas. Más fáciles de hacer. No sabés qué tienen adentro. Y bajo ese riesgo te embocan cualquier cosa. Y no tengas dudas que más de un hijo de puta pone cualquier cosa para que te tragues. A lo mejor estaría bien que vos pienses, si me estás escuchando y sos más chico, ver cómo te comportás, hasta dónde llegás, hasta cuánto te permitís llegar, hasta cuánto te dejás llevar por el otro. Hasta dónde te animás. Pero no es la música, eh. ¿Somos nosotros? Que tengamos un gran día.

Roberto Pettinato

Cuando pasan estas desgracias como la que escuchamos este viernes, uno no sabe bien qué pensar… Porque hay como una ley de la sociedad que te dice ‘vos tenés que pensar de esta manera porque así pensamos todos’. Gracias a Dios no pasa eso porque así es como nacen los rebeldes. Tal vez no haya que buscar una historia sobre las drogas sino revisar la historia de la sangre y ver por qué la gente se quiere drogar o se vuelve adicta. Tal vez para ellos el mundo sea un infierno, como decía mi madre: “el infierno está acá” y en lugar de comer como animales, explotarse el cuerpo con harinas, tal vez agarran whiskys, drogas, cosas que no conocen, cosas desconocidas; las agarran y se las meten en la boca y las tragan, se las meten en la nariz y la esnifan. Prenden fuego a las cosas y se las fuman.

Nadie está seguro de lo que está haciendo, de lo que toma. La confianza que se tiene con un dealer es la misma que puede tenerse con cualquier persona. ‘Creí que te conocía, no sabía que eras así por eso no te quiero ver más’, se suele decir. ¿Cuántas veces escuchamos esa frase? ¿Siempre tomamos una precaución antes de decirle a alguien que la amamos, por ejemplo? No. Como no se toman precauciones por todo.

Uno mira la televisión y se irrita porque aparecen todos mensajes morales que no son aclaradores ni sirven para la precaución. Te dicen moralmente que no tenés que drogarte, pero eso, a alguien que ya lo hace, no le sirve: le entra por un oído y le sale por el otro. Yo siempre digo que ya que se van a drogar, dado por sobreentendido que no va a ser la última fiesta electrónica a la que van a ir… los cinco que murieron no van a volver, pero todos los demás sí; entonces, como van a volver a tomar, van a volver a tomar algo que está hiper, mega, ultra asociado con ese tipo de música, hay que guiar. Porque es una música que dicho sea de paso, si uno la escucha tal vez sin drogas, no tiene ni el más mínimo sentido. Y tiene un solo sentido: que es acompañar a esas drogas. Es como si fuera la música… para las drogas. La droga para esa música. No es rock, ni folk ni disco music, pero es una música que a la gente la hace bailar. Estando drogados o no. Si no estás drogado capaz movés la pierna, si lo estás tal vez enloquecés, bailás, te agarra como una euforia. Una euforia de delirio de ascenso de clase narcotizante. Si decís esto en un medio te dicen que hacés apología y que encima le damos consejos para que se droguen. Flaco, estos chicos se van a drogar igual. No es apología, es hablar desde la experiencia.

Todos van y apuntan a los dueños del boliche. Señores, a esa gente la denuncian pero se van a otro predio después, no les importa. ¿Piensan que se terminó Salguero y se terminaron las fiestas electrónicas? No, la música electrónica viene con pastillas. ¿El cine viene con pochoclos? Bueno, la música electrónica viene con eso. Para mí, mi opinión, es que no se puede parar. Se puede guiar.

Si a tu hijo le gusta la música heavy metal seguro te pida borceguíes negros para su cumpleaños, bueno, esta música viene con todas esas drogas químicas.

No se aceptan caramelos de extraños. Venimos hablando desde hace 200 años de eso.

Como se van a seguir drogando, lo van a hacer igual, entonces, mi consejo es no prohibir si no ver cómo lo aconsejo para que vaya a la fiesta pero después vuelva a casa.