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El caso Bracco - Catrimil

Cuando no solo la justicia es injusta

Juan Ignacio Catrimil está cumpliendo una condena a 15 años de prisión, por el asesinato del arquitecto Horacio Bracco ocurrido en julio de 2006. Durante el juicio se supo que el muerto había abusado de Catrimil desde que el joven tenía 13 años. Así la víctima se convirtió también en victimario. Desde que está en prisión, Juan Ignacio Catrimil terminó dos carreras terciarias y tuvo una excelente conducta. Sin embargo, hace unos días se conoció la decisión de la gobernadora Rosana Bertone de negarle un pedido de conmutación de pena, por un supuesto informe negativo del Superior Tribunal de Justicia. Otra muestra de cuando no solo el Poder Judicial comete injusticias.

Por José Piñeiro – Horacio Bracco rondaba los 46 años cuando se conocieron, Juan Ignacio Catrimil cursaba el séptimo grado y tenía apenas 13. El hombre era arquitecto, vivía solo en una vivienda de Chacra II, se movía en su automóvil y solía mantener relaciones sexuales con otros hombres, con jóvenes, e inclusive con personas que vivían en situación de calle, a las que conocía circunstancialmente. En su casa “había vía libre” para el consumo de alcohol y sustancias estupefacientes, según comentó el muchacho en el marco de la causa judicial.

Juan Ignacio, el otro actor de la tragedia, tenía una relación conflictiva con quien creía era su padre biológico (recién a los 20 años se enteraría que no era su verdadero progenitor). Comenzó a consumir alcohol en la casa de Horacio Bracco, por sugerencia del arquitecto y mientras le exhibía películas pornográficas. Luego de algunas visitas fue tentado a mantener sexo oral con él.

La relación terminó en tragedia, con uno muerto y otro detenido, purgando una pena de 15 años de prisión. Los jueces entendieron que hacían justicia, resolviendo, como siempre en estos casos, según lo que indicaban las pericias que se acomodaban al fallo y coincidiendo con la sentencia que los medios, y la opinión pública, habían dado previamente.

Después de la muerte de Bracco hubo marchas y se propuso que una plaza de la ciudad llevara su nombre, cuando en el juicio se supo que se trataba de un pederasta, la comunidad de Río Grande y la de la provincia de Tierra del Fuego se conmovieron; a la plaza se la rebautizó.

Pero la historia es mucho más compleja que el relato de estos primeros párrafos y se sigue escribiendo aún. Porque los fallos judiciales tienen sentencia, pero las personas siguen viviendo más allá y a pesar de ellas.

Juan Ignacio Catrimil conoció al arquitecto Horacio Bracco el año que comenzó el milenio, cursaba el séptimo grado y la profesora de historia y geografía les había encargado un trabajo práctico. Entonces tenía 13 años y la tarea consistía en tomar una cuadra de la ciudad de Río Grande al azar, de la cual deberían averiguar sus características actuales y compararlas con las que tenía años atrás.

Bracco no pudo ayudarlo mucho con la actividad escolar, pero comenzaron a cruzarse con frecuencia y el arquitecto terminó invitando al joven a subir a su auto para acercarlo a su casa. Ambos eran vecinos de la zona de Chacra II y la excusa abrió una puerta que los dos, por el desenlace y las consecuencias, lamentarían.

Las visitas de Juan Ignacio al domicilio de Federico Ibarra 572 comenzaron a tener cierta frecuencia, siempre invitado por el arquitecto, el niño concurría a la casa donde comenzó a transitar buena parte de su tiempo en los primeros años de la adolescencia.

Catrimil tenía 13 años y allí empezó a beber cerveza; el abogado José Raúl Velazco, quien representó a la familia de Bracco durante el juicio que sentenció a Juan Ignacio por la muerte del arquitecto, mencionó ante el Tribunal que “el imputado consumía alcohol o cocaína desde los 16 años”.

Quizás para intentar desprestigiar a Juan Ignacio o con el objetivo de relacionar lo sucedido en esa noche, con el consumo de dichas sustancias. Pero debería saber el abogado que Catrimil comenzó a tomar alcohol mucho tiempo antes, precisamente cuando su defendido empezaba a abusar de él.

Juan Ignacio Catrimil está cumpliendo una condena a 15 años de prisión, por el asesinato del arquitecto ocurrido en julio de 2006. Durante el juicio se supo que el muerto había abusado de Catrimil desde que el joven tenía 13 años. Así la víctima se convirtió también en victimario.

Desde que está en prisión, Juan Ignacio Catrimil terminó dos carreras terciarias -la Tecnicatura de Comunicación Social y la de Diseño Gráfico- ahora pretende cursar abogacía, pero no fue autorizado. Además tuvo una excelente conducta y por eso se encuentra alojado en la zona de Pre – Egreso.

Sin embargo, hace unos días, se conoció la decisión de la gobernadora Rosana Bertone -quien supo ser compañera de trabajo de Horacio Bracco en el IPV- de negarle un pedido de conmutación de pena; el Decreto también lo firma el psicólogo Leonardo Gorbacz, en su carácter de Jefe de Gabinete. El argumento fue un supuesto informe negativo del Superior Tribunal de Justicia, cuya justificación se desconoce.

La historia tiene muchos capítulos más, algunos durísimos que colocan una y otra vez a Catrimil en la situación de víctima, la mayoría consta en el expediente judicial. Sin embargo los jueces lo condenaron una vez, con dureza extrema. Pero no solo el Poder Judicial comete injusticias, también lo hacen otros desde algún otro poder.