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Lic. Leandro Hocquart

Confinamiento y salud mental

El psicólogo riograndense Leandro Hocquart se refirió a la situación de la salud mental, en el marco de la pandemia y el confinamiento que se vive. Habló sobre la responsabilidad de quienes toman las medidas y sobre la responsabilidad social e individual. Confirmó un crecimiento en el número de consultas por cuestiones derivadas de la situación actual. Advirtió que “la salud del ser humano no se reduce solamente a la versión biológica” y dijo que debería prestarse mayor atención a las consecuencias de la pandemia, sobre la salud mental de la población.

 

 

“Un poco lo que nos está pasando, como ciudadanos, es que estamos espantados con esta cantidad de nuevos casos y estamos conscientes que los efectos, en términos del estado anímico, se van notando cada vez más porque llevamos muchos días con una sensación permanente de que hay un virus desconocido, un virus que no tiene precedentes; entonces todo lo que el ser humano no puede controlar de alguna manera le produce horror y espanto”, indicó el licenciado Leandro Hocquart, psicólogo riograndense.

Dijo que la pandemia por el COVID 19 “forma parte de esa serie de cosas que terminan siendo un antes y un después para la civilización humana”. Advirtió que “a partir de los informes diarios del Gobierno nacional y provincial, nos hemos acostumbrado a hablar de casos de números y de estadísticas. Pero en realidad detrás de todos esos casos, números y estadísticas, hay identidades que quedan trastocadas, a partir de un virus que no tiene precedentes”.

“Ante esto el comportamiento de cada sujeto es bastante diferente, por eso de alguna manera los protocolos no alcanzan a tener el poder que quisieran tener, en la medida que se toman decisiones que son para casi todos y no para todos; eso no es posible pensarlo así en términos totalitarios, en términos absolutos”, advirtió el licenciado Hocquart.

Indicó que “cada vez que se toma una decisión se hace una apuesta un tanto calculada, de qué efectos puede tener. Pero esto, como se ha demostrado en el último tiempo, siempre termina fallando. A mí me parece que también tiene que ver con algunas otras cosas, nosotros desde el psicoanálisis pensamos que todas las veces que se ocupa una relación con un ideal, queda uno capturado más bien por la fascinación y no tanto por la responsabilidad”, remarcó el profesional.

En el mismo sentido expresó que “si ese ideal lo cumple por ejemplo un protocolo, vemos que ese protocolo nunca termina respondiendo a las necesidades de todos los sujetos. Uno podría hacer una lectura casi sintomática, para no responsabilizar solamente a una persona sino al comportamiento del ser humano, porque eso de alguna forma explica cómo la incidencia de los casos clínicos, el número de contagios, motiva a hacerse la pregunta sobre qué responsabilidad hay en cada individuo frente a esto”.

“Me parece que hay un interjuego entre lo que se propone como protocolo y lo que el individuo entiende, respecto de su propia responsabilidad, en cada conducta íntima que tiene”, manifestó el psicólogo. Luego aclaró que ambos aspectos “no son excluyentes, una cosa es responsabilizar a los sujetos y otra cosa es meterles miedo, a partir del uso que se hace de esos datos. Pienso que, en principio, cada sujeto debe ser responsable de esa conducta”, remarcó Leandro Hocquart.

 

Reconocer al padre posible

 

Se refirió luego a la figura del “padre ideal” manifestando que “cuando hablaba del padre ideal, de esa conducta o esa relación con un ideal, también pensaba que muchas veces ese ideal queda depositado sobre la figura de un político, un gobernador, un intendente o alguien que ocupe ese lugar. Relacionarse de esa manera con ese padre ideal, hace que uno no pueda ver al padre posible”, advirtió.

Recordó que para el psicoanálisis hay “un padre ideal, un padre real y un padre posible. El padre posible sería la mejor relación que nosotros podríamos establecer, con nuestra propia responsabilidad frente a estas conductas preventivas. Entonces nosotros tuvimos cuatro meses para poder prepararnos, concientizarnos y verificar algunas modalidades que deberían hoy aparecer como costumbres; o sea que las conductas aprendidas de higiene claramente podrían transitarse hoy como costumbre”, remarcó.

Pero dijo que esa situación no se está dando y “pareciera que en esto juega mucho el uno por uno, se pueden establecer todos los protocolos que se quieran pero la conducta íntima la sigue definiendo el sujeto. Entonces me surge como pregunta si no habría que establecer una estrategia de responsabilizar también al sujeto, al ciudadano de a pie”, señaló.

 

 

Pandemia, confinamiento y salud mental

 

 

Respecto de las repercusiones que está teniendo esta situación en la salud mental de la comunidad, señaló que los primeros datos indican que se han intensificado “situaciones que en algún punto estaban un poco más controladas, un poco más concientizadas o elaboradas, y hoy se han potenciado –sobre todo en los primeros dos meses- a partir del confinamiento, a partir de la necesidad de no salir de casa que era la única posibilidad que se tenía hasta ese momento”, manifestó Hocquart.

Repasó la situación de relajación que hubo en la sociedad luego, con la no aparición de nuevos casos durante un par de meses, y hoy con el nuevo rebrote indicó que “cada sujeto responde frente a sus propios miedos”. Pero volviendo a la situación relacionada con la salud mental,  mencionó que “se ha intensificado la demanda que se tiene en el consultorio, en función del Coronavirus”. Además comentó que la nueva situación planteada “tiene alguna incidencia negativa, se escucha una mayor cantidad de fenómenos ansiosos o disparadores que tienen que ver con esto”.

“La poca previsibilidad de futuro, las condiciones inciertas para poder hacer una proyección, una planificación del futuro inmediato, se empieza a sentir. También no hay que olvidar que, en el caso particular de Tierra del Fuego que tiene a muchísimas personas que tienen a sus familiares en otro lugar del país, esto también es un punto a tener en cuenta. Es decir que la desconexión que hemos tenido y que hemos aceptado, porque era la única manera de mantenernos a salvo –el no poder viajar y no poder encontrarnos con nuestros afectos- empieza a tener muchísima incidencia en el estado anímico” repasó el licenciado Leandro Hocquart.

Explicando luego que “eso se traduce en procesos ansiosos o procesos de mayor adicción o procesos de insomnio, pero todas son sintomatologías que de alguna manera mantienen en un estado de alerta permanente al sujeto”, señaló. Para concluir dijo que los temas relacionados con la salud mental en el marco de la pandemia y el confinamiento deberían estar más presentes, recordando que “de hecho los últimos partes del Gobierno nacional tienen muchísimo énfasis en que está pasando a nivel del estado anímico de las personas y esto no es casual”.

“Los efectos comenzaron a notarse de repente y una vez que se sale de la urgencia, se puede pensar en estos otros condimentos. Ahora, la salud del ser humano no se reduce solamente a la versión biológica, es decir si existen proyecciones para cuidarnos –en tanto hay un virus desconocido circulando- están muy bien esos protocolos que cumplirán con ciertas medidas. Pero la salud mental o la salud emocional, tiene tanto o igual por lo menos vínculo con la salud integral. De manera que no es un aspecto para desconsiderar”, concluyó el profesional.