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Camuzzi dejó sin gas a mujer discapacitada

Mirta Mareco, una mujer discapacitada que está a cargo de una hija y una nieta; llamó a la empresa Camuzzi porque se había quedado sin gas. El empleado que concurrió a su vivienda le retiró el medidor, pero ella afirma que no tiene inconvenientes en la conexión. La reinstalación del servicio le cuesta casi 30 mil pesos y no puede afrontarlos. Está alojada en un hospedaje pero necesita volver a su casa adaptada.

«Estaba cocinando y se cortó el gas de la cocina, voy a ver el calorama y tampoco tenía gas, por hacer las cosas bien llamo a Camuzzi y les pregunto si habían cortado el gas o que había pasado. Me responden: señora, no le cortamos el gas, ahora va a ir emergencias. Cuando vienen me dice que cierre todo, yo les digo que pasen y ellos me responde que no pueden pasar a mi casa. Yo hice lo que pude, pero después me di cuenta que había dejado algunos artefactos en piloto sin cerrar la llave. Ellos entonces me dicen que tengo una pérdida y que me van a dejar sin medidor», relata Mirta Mareco, al comentar como se quedó sin gas por una intervención de la empresa Camuzzi.

La mujer cuenta que le dijo que no podía quedarse sin medidor y sin servicio, pero afirma que el empleado le respondió «yo cuido mi trabajo». Mareco, que tiene su casa adaptada por una discapacidad que padece, señala que le advirtió al trabajador de Camuzzi «si yo me muero es por tu culpa, porque me estás dejando sin gas».

Según manifiesta fue «a la Municipalidad, a Acción Social, con el presupuesto; después fui al Concejo Deliberante y la concejal Verónica González es la que me está ayudando; en dos días se movió un montón. Fui a Camuzzi, pero no hubo forma de convencerlos de que me den el gas, porque dicen que tengo que hacer una conexión».

Dice que por gestión de la concejal González, el muncipio la alojó en un hospedaje «pero no es lo mismo». «Estoy desesperada porque no es lo mismo el hotel que mi casa, donde tengo todo adaptado, yo tengo que dormir casi sentada. Vivo con mi hija y mi nieto, los dos están a mi cargo aunque soy jubilada», remató.

Mirta Mareco dice que luego comprobaron que los aparatos se apagaron porque alguien habría cerrado la llave de paso que está junto al medidor, y después el empleado entendió que había una pérdida porque ella no había cerrado todas las llaves de paso de los artefactos. Lo cierto es que la reconexión le cuesta casi 30 mil pesos, una suma que no puede afrontar.