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Avión Bristol F2-B, escala 1/48, Revell (Eduard) de la Gran Guerra (la primera guerra mundial).
Avión Bristol F2-B, escala 1/48, Revell (Eduard) de la Gran Guerra (la primera guerra mundial).

Armado de maquetas: Mucho más que un hobby

El armado de maquetas cautiva a muchos entusiastas, pero algunos de ellos lo toman como una pasión que nació en la niñez. Es el caso de Gustavo Santa Cruz, quien desde hace cuatro décadas sigue cultivando esta destreza y ha ganado importantes premios.

A los nueve años de edad, Gustavo Santa Cruz fue con su hermano cuatro años mayor que él a visitar una tía a La Matanza y vio una maqueta de un camión alemán semioruga de la Segunda Guerra Mundial de su primo “y fue como un flechazo”, confesó. Tal es así que hasta se acuerda del modelo: SDKFZ 251/8.

“Con mi hermano, que entonces tenía trece años, tomamos el colectivo 180 hasta Primera Junta, de ahí el Subte A; todavía recuerdo los vagones de fabricación nacional que había en esos tiempos”, memoró.

Su padre, al saber de este entusiasmo por el ‘maquetismo’ le compró el prototipo a escala de un auto Mercedes Benz. “Era malísimo”, confió. En esos tiempos no era común que haya negocios que vendieran maquetas. Algunas casas de aeromodelismo tenían unas pocas. “Había pinturas para maquetas, solo que acá no se conseguían y además eran caras. La pintura que hacíamos entonces era artesanal, no había tantos implementos como ahora, antes se tomaba la foto de la caja para darnos una idea de las tonalidades y con un pincel finito y mucha paciencia, decorábamos los modelos. Esta actividad es un poco hobby, terapia, pasatiempo, pero por sobre todo, una pasión”, entendió.

Gustavo Santa Cruz lleva en su haber alrededor de un centenar de maquetas, muchas de las cuales regaló, como por ejemplo, la maqueta del acorazado japonés ‘Musashi’, gemelo del ‘Yamato’, ambos hundidos en la Segunda Guerra Mundial. Se la donó a una familia cuyo jefe de familia, también maquetista, falleció. “Quedó en muy buenas manos”, expresó.

El 90% de las maquetas que armó, son vehículos alemanes de la Segunda Guerra Mundial. “Tengo pocos aviones, por ejemplo, un Fokker Triplano de la Gran Guerra (la primera guerra mundial), un Albatros y un Bristol británico”, detalló.

También armó tanques de guerra, como el T-55 ruso, el JS3 egipcio (JS por Josef Stalin), además de buques, como el mencionado ‘Musashi’ y torpederas.

Gustavo Santa Cruz ganó el primer premio en un concurso virtual de Italia con una maqueta de un obus argentino en Malvinas. En el 2014, en un concurso en Neuquén, se trajo varias preseas: 3 primeros premios; 5 segundos premios y 2 terceros premios por su maestría en armar modelos. A esa provincia fue con tres maquetistas más y llevaron el trabajo de un quinto.

Recientemente participó en una exposición de coleccionistas en Punta Arenas, Chile, siendo el único argentino que participó de este evento, entre los cuarenta expositores.

Sus dos hijas también tienen una pasión similar, el de coleccionar objetos. Irina, la mayor, colecciona encendedores y Lara, frascos de perfumes.

Se estima que en Río Grande, hay una decena de aficionados a las maquetas.

 

Malvinas: la pasión máxima

 

Gustavo Santa Cruz confió que tiene una pasión mayor. “Es la máxima pasión y es Malvinas”. Justamente integró un programa radial que se emitía por FM del Sol como ‘Misión Malvinas’ junto a su amigo, Veterano de Guerra de Malvinas, Aníbal Esposito. Si bien Gustavo Santa Cruz ya no conduce este programa, su amigo Esposito sigue llevando ese espíritu, junto a Juan Carlos Lara y Carlos Pereira Rodríguez, emitiendo ‘Misión Malvinas’ por Radio Universidad (93.5 MHZ) los jueves de 19 a 21 horas.

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