Miércoles, 22 mayo, 2013

Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente

Confirman la presencia del alga Didymo en el río Grande

La Dirección Provincial de Recursos Hídricos confirmó que se ha detectado la presencia del alga Didymo en distintos puntos del curso del río Grande, merced a las muestras que se tomaron entre el límite fronterizo con Chile hasta el puente de la Ruta Nacional Nº 3. Aseguran que no representa peligro alguno para la salud y su impacto más fuerte es estético.

“Se trata de un alga que es unicelular, parte del fitoplancton que se encuentra en el agua; es un alga que es exótica –no es originaria de la Patagonia pero sí de las zonas boreales, las zonas árticas- y tiene la capacidad de colonizar ambientes nuevos

Santiago Lesta, director de Manejo de Recursos Ícticos Continentales de la provincia, en diálogo con FM Universidad ‘La Tecno’, se refirió a la aparición de alga Didymo en el río Grande.

“Se trata de un alga que es unicelular, parte del fitoplancton que se encuentra en el agua; es un alga que es exótica –no es originaria de la Patagonia pero sí de las zonas boreales, las zonas árticas- y tiene la capacidad de colonizar ambientes nuevos y de acuerdo a las condiciones ambientales puede tener un impacto negativo mayor o menor, siempre dependiendo de las condiciones locales donde haya sido introducida”, explicó el funcionario provincial.

En este sentido compartió que la introducción de esta especie “es generalmente en forma accidental, mayormente se habla que los pescadores con su indumentaria de pesca, con sus botas de vadeo y sus equipos de pesca son los que transportan por ahí accidentalmente estas algas. Pero en general, los agentes transmisores de algas pueden ser tanto la fauna, las embarcaciones deportivas, tanto la gente que hace trekking caminando por la orilla de un río o incluso los vehículos al vadear los ríos y los arroyos donde esté presente el alga y como necesita pocas condiciones de humedad puede transportarse y puede persistir en forma viable hasta cuarenta días en condiciones de humedad y oscuridad”.

Agregó que “es un alga fácil de transmitir y todo su ciclo vital lo desarrolla en el agua, pero en las orillas en zonas húmedas puede persistir y ser viable la célula”.

Lesta relató que “en marzo de 2010 se hace la primera cita de la presencia de esta alga detectada en la cuenca del río Futaleufú en Chubut. Esta especie exótica ha sido declarada ‘invasora’ por la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. A fines de la última temporada fue detectada en el lado chileno, más precisamente en el curso del río Grande. A partir de ahí, desde la Dirección de Recursos Hídricos de nuestra provincia, comenzamos a hacer monitoreos para ver en qué otros lugares del río Grande puede estar el alga, principalmente con muestreos del lado argentino de este río y en otros lugares de la provincia”.

Recordó que hace 50 años fue detectada esta alga en la zona de Torres del Paine –Chile-. “Desde 1963 el alga ya existe en la región, pasa a ser una novedad porque en algunas partes del mundo ha tenido hace muchos años efectos muy drásticos, como ocurrió en Nueva Zelanda, que se compone de una isla en el norte y otra en el sur, en esta última está presente el alga y ha generado floraciones (reproducción desmesurada y exponencial de esta especie) con impacto bastante importantes, donde se dispusieron medidas preventivas para evitar que lograra llegar a la isla norte y luego de diez años de invertir en personal y en medios para evitar esta propagación, finalmente el alga logró llegar a la isla del norte”.

Observó que “el crecimiento de esta alga puede pasar totalmente desapercibido como ha sucedido en el río Grande, salvo por ahí alguna cita puntual o algún rumor que haya aparecido al observarse algún cambio en el río”.

Admitió que “en el río Grande pudo haber estado desde hace mucho tiempo y nosotros no saber porque no se ha hecho un muestreo puntual para buscar el alga”.

Informó que puntualmente el alga se detectó en el coto público en el curso del río Grande donde se concentran los monitoreos. “Se ha detectado en la zona de El Tropezón, la zona de ‘La Vuelta del Gauna’, ‘El Gallego’, ‘El Cormorán’ y después, en un muestreo mucho más reciente en el mes de mayo, se la detectó en la zona de la Estancia San José, en la Estancia Aurelia prácticamente en la zona alta casi limitando con Chile”.

El Director de Manejo de Recursos Ícticos Continentales de la provincia tranquilizó que “esta alga no es nociva para la salud humana, no produce ninguna toxina ni cambia la coloración ni el sabor del agua. Se trata de un alga que en los lugares donde es originaria puede pasar desapercibida como parte de la flora local del curso de agua, pero ante determinadas condiciones ambientales puede llegar a generar floraciones descontroladas y ahí empieza a ser un problema que básicamente son dos: por un lado, un problema estético porque para los observadores se presenta el río como si estuviera contaminado con una pastera o algo así, como si fuera un vertido de desechos y en realidad es simplemente el desarrollo del alga que produce una sustancia muy gelatinosa que le permite estar adherida al fondo del río”.

Lesta observó que la problemática que genera es más importante que la utilidad que pueda llegar a tener esta alga de Didymo. “La responsabilidad de la provincia en este tema recae en la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Ambiente y su Dirección de Recursos Hídricos para hacer los monitoreos a fin de hacer detección temprana y después determinar qué medidas se van a adoptar”.

Confió que “con el CADIC estamos trabajando porque se trata de una especie nueva pero desconozco si ellos van a trabajar en este tema”.

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