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Guanacos fuera de su hábitat

Utilizaron criterios opuestos para guanacos que fueron encontrados fuera de su hábitat

Mediante un comunicado de la comunidad selk´nam se conoció el operativo que sufrió una familia que tenía a un pequeño guanaco en tránsito en su propiedad, en la zona rural cercana a Tolhuin. El operativo fue por parte de inspectores del área de fauna del Gobierno de la provincia, quienes los acusaron de estar dañando la fauna silvestre. Por ese hecho, incluso, la familia fue expuesta en medios locales. Llamativamente, a principios de año, se conocía el caso de otra guanaca que fue encontrada en un sector de la ciudad de Río Grande y personal municipal se ocupó de retornarla a la estancia Las Violetas, donde sus propietarios reconocieron que la tienen “como mascota”.

 

 

El comunicado que difundió la Comunidad Selk´nam dice que “Hace pocos días, parte de la sociedad fueguina recibió con sorpresa la noticia de un pequeño guanaco- yowen que, se encontraba junto a unos niños compartiendo un grato momento. A través de un video, se observa a un niño posando su cabeza en el cuerpo del animal, que aparece cómodamente en el suelo dentro de un hogar”.

“A raíz de esta noticia, que fue publicada inicialmente por una familia de nuestra comunidad indígena, la misma que mantiene un lazo con el guanaco, se generó una denuncia anónima, la cual derivó en un desafortunado apersonamiento de inspectores del área de fauna de gobierno provincial en dicho lugar, para “proteger” al guanaquito que los niños llamaron cariñosamente “quesito””, relata el texto.

Más adelante se aclara que “los protagonistas de esta particular comunión con el animal en cuestión, son niños selk’nam que, viven junto a su madre en nuestro territorio comunitario, territorio que, fue recuperado por primera vez en 1924 y que, tras décadas de incansable lucha, nos fue restituido finalmente en 1998 (Ley provincial N°405). También debemos aclarar que, Quesito nunca estuvo en peligro, muy por el contrario, fue cuidado y cobijado por esta familia selk’nam”.

Luego se menciona que “Antes de eso, permaneció en el patio de la casa de un vecino de Tolhuin, quien le salvó la vida y deseaba que pudiera volver a su hábitat. Tal como se observa en el video, permaneció en el hogar libre de ataduras. Finalmente, el pequeño yowen fue liberado en el cerro Jeujepen por la propia Antonela, quien respetó las costumbres ancestrales”. “El cerro Jeujepen es -la casa del guanaco- y allí se protege y promueve el ciclo vital de este, es un sitio donde jamás se permitió su cacería”, se remarca.

Lamentando después que “los inspectores, o mejor dicho, funcionarios del Estado Provincial, desconozcan el vínculo que los selk’nam tenemos con el yowen. El guanaco ha sido muy importante para la vida de nuestros ancestros y, todavía hoy, lo sigue siendo para nuestro pueblo originario”.

Más adelante dicen “Lamentamos además, la forma en la que nuestra hermana selk’nam, Antonela Guevara, tuvo que dar explicaciones a los inspectores que, a pesar de ofrecer un trato amable, se presentaron en su hogar para “liberar” a Quesito que, para ese entonces, ya se encontraba en absoluta libertad en nuestros bosques o estepas, en nuestra tierra karukinka”.

Pero además señalan que “Con posterioridad al hecho, circuló una noticia pública a través de un noticiario denominado Info 3 Noticias, en el mismo, una abogada de AFADA (Asociación de Funcionarios y Abogados por los Derechos de los Animales) habló sobre la situación, a la vez que los niños eran expuestos en fotografías y videos, tratando el caso como un supuesto delito y llegándolo a comparar incluso, con el tráfico de armas”.

“Repudiamos enérgicamente la manera en la que este suceso fue criminalizado mediáticamente, sin una mínima reflexión sobre nuestra pertenencia al pueblo o el estrecho vínculo que tenemos con los guanacos. Una vez más, debemos mencionar ante tales atropellos que, tenemos leyes adquiridas a través de una larga lucha colectiva y que protegen nuestra libre determinación y reconocen nuestros derechos más fundamentales, derechos que, deberían conocer y hacer conocer los funcionarios de turno”, remarca el comunicado.

Avanzando luego en expresar “Denunciamos una vez más, el accionar de los medios de comunicación y la sobreexposición de los niños. Pedimos una rectificación y unas disculpas públicas por lo ocurrido y, aprovechamos para invitar a las personas a reflexionar sobre los derechos humanos y el papel que el Estado y los medios de comunicación tuvieron durante la colonización y el consecuente genocidio”.

Paradójicamente, el pasado 3 de enero desde el propio Municipio riograndense se informaba que se había denunciado la aparición de una guanaca en un sector de la ciudad y “El equipo de la Dirección de Servicios Veterinarios dispuso de manera rápida un operativo para reguardar el bienestar tanto del animal como de los vecinos y vecinas. La guanaca volvió sana y salva a su casa en la estancia Las Violetas, donde la esperaban ansiosamente sus dueños.”

“El operativo de rescate, que se desarrolló tanto el 31 de diciembre, como este 1º de enero, comenzó cuando vecinos y vecinas de distintos barrios alertaron al equipo de la Dirección de Servicios Veterinarios sobre la presencia de una guanaca en las calles, la cual se encontraba desorientada y peligraba su seguridad”, señalaba el comunicado oficial.

Después se indicaba que “Rápidamente, se puso en marcha un operativo de rescate, para resguardarla y encontrar sus dueños. Se trataba de Cristina, una pequeña guanaca de la estancia Las Violetas, que fue rescatada en su momento por los propietarios de la Estancia para salvarla de que la dañen personas desconocidas, convirtiéndose luego en miembro de la familia”.

“El personal municipal rescató a la guanaca de las calles y la devolvió sana y salva. La familia agradeció al personal de Servicios Veterinarios por su rápida acción y por devolver a su hogar a la guanaca Cristina, que era esperada, sobre todo, por dos niñas que la cuidan desde pequeña”, concluía el comunicado de la Municipalidad de Río Grande.