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“La indefinición sobre la apertura de fronteras y las restricciones a los vuelos internacionales nos está afectando muchísimo, porque Ushuaia tiene más movimiento de turismo internacional que de turismo nacional. Estamos previendo una temporada muy parecida a enero, febrero y marzo de este año, y eso significa trabajar a un 35% de una temporada normal”, adelantó Brisighelli.
“La indefinición sobre la apertura de fronteras y las restricciones a los vuelos internacionales nos está afectando muchísimo, porque Ushuaia tiene más movimiento de turismo internacional que de turismo nacional. Estamos previendo una temporada muy parecida a enero, febrero y marzo de este año, y eso significa trabajar a un 35% de una temporada normal”, adelantó Brisighelli.

Ushuaia se prepara para perder unos 150 mil pasajeros de cruceros

El presidente de la Cámara de Turismo estimó a grandes rasgos en 150 mil los pasajeros que no podrían llegar al puerto de Ushuaia, por la indefinición del gobierno argentino sobre la apertura de fronteras. Ya se perdieron los cruceros más grandes, que hacen puerto en varios países y necesitan que todos estén alineados. También hubo una fuga de cruceros antárticos a Chile de la empresa Silversea, con cuatro embarcaciones que hacían una docena de recaladas cada una, dado que por cinco años acordó operar desde Punta Arenas y Puerto Williams. Con el turismo nacional la expectativa es trabajar de forma similar al verano pasado, a un 35% de la capacidad. Brisighelli advirtió que las pérdidas son millonarias para toda la industria del país, que está esperando las mismas definiciones, y la demora está produciendo una situación de quebranto. Aseguró que aunque el anuncio se hiciera hoy, las empresas y operadores necesitan como mínimo de cuatro meses para organizar toda su logística.

Río Grande.- El presidente de la Cámara de Turismo, Ángel Brisighelli, prácticamente dio por perdida la temporada de cruceros este año, ante la indefinición del Gobierno nacional sobre la apertura de fronteras.

Por Radio Universidad 93.5, indicó que “el invierno realmente fue muy bueno y hubo mucha nieve. La nevada de estos días ha sido una última gauchada que nos da aire para llegar hasta fin de mes sin preocuparnos demasiado por ese tema. El trabajo fue bueno y prácticamente estamos en los mismos niveles de agosto y septiembre de 2019, pero para el verano desgraciadamente no tenemos un horizonte tan venturoso”.

“La indefinición sobre la apertura de fronteras y las restricciones a los vuelos internacionales nos está afectando muchísimo, porque Ushuaia tiene más movimiento de turismo internacional que de turismo nacional. Estamos previendo una temporada muy parecida a enero, febrero y marzo de este año, y eso significa trabajar a un 35% de una temporada normal”, adelantó.

“Tenemos posibilidades muy ciertas de tener otra vez una temporada de cruceros totalmente fallida, como el año pasado, y los niveles de cancelaciones son muy importantes. Las cancelaciones se deben absolutamente a la falta de definiciones de la Argentina sobre la posibilidad de operar de los barcos –aseguró-. Hubo varios anuncios, sobre el protocolo del puerto de Ushuaia, el protocolo de la Dirección de Sanidad de Fronteras de los barcos, que fueron noticias muy importantes. Lamentablemente no eran las únicas decisiones a tomar para destrabar este tema. Hoy tenemos toda la documentación, las normas y los protocolos que tienen los barcos para poder operar en los puertos argentinos, pero todavía la Argentina no determinó cómo se va a hacer y a partir de cuándo van a poder ingresar los turistas para subir a esos barcos. Tenemos los barcos pero no pasajeros que se suban, y eso es lo mismo que nada”, cuestionó.

Luego de la derrota del domingo y la crisis política que desató, expresó que “en los últimos días no se pudo hablar con nadie del gobierno. Antes de eso estuvimos trabajando todas las organizaciones vinculadas con el turismo. En condiciones normales, el turismo receptivo es el tercer generador de divisas por exportación, después de la soja y el complejo automotriz. Todos los ministerios de turismo de las provincias y desde Tierra del Fuego el INFUETUR, han mantenido contacto permanente con el Ministerio de Turismo de Nación para tratar de destrabar esto, que está produciendo quebrantos muy importantes en la industria del turismo de todo el país”, aseveró.

En este contexto de indefinición nacional, todos se ven perjudicados, incluso el destino más grande de Argentina que “es sin dudas la ciudad de Buenos Aires, porque no tiene turismo nacional. El 100% del turismo que va a Buenos Aires es internacional porque no es normal que el argentino vaya a pasear. El turismo nacional elige Ushuaia, Calafate, Bariloche, Iguazú, Salta, pero no Buenos Aires. Nuestro principal cliente internacional es Brasil y el destino emisivo por excelencia es la escapada del fin de semana a Buenos Aires, que está extremadamente dañado por el cierre de fronteras. Todos estamos afectados por lo mismo”, remarcó.

 

Fuga de cruceros

 

De hacerse el anuncio en octubre o noviembre, habiendo transcurrido ya la mitad de septiembre, la temporada igualmente está perdida, porque “el negocio del turismo, para arrancar necesita como mínimo de cuatro meses, independientemente del inicio de la temporada. Si el anuncio es a partir de mañana, ya no sirve, porque hay que cotizar, hacer las reservas, armar los paquetes, publicitarlos y venderlos hasta que la gente empieza bajar. Lleva cuatro meses que la rueda empiece a girar y, en el caso de los cruceros, estamos mucho más complicados, porque las primeras operaciones son a fines de octubre y principios de noviembre. Estamos a 45 días y todavía las empresas de cruceros no saben cómo van a poder ingresar la gente a la Argentina, tampoco saben si van a dejar operar los vuelos y si van a dejar entrar a los pasajeros. Si los dejan entrar, no se sabe si les van a pedir PCR, vacunación, cuarentena o qué. Obviamente es inviable la operatoria turística en estas condiciones”, sentenció.

No es en absoluto menor lo ocurrido con la empresa SilverSea, porque “tomó la decisión de firmar un contrato por cinco años con el gobierno chileno y esto es grave. Estamos hablando de barcos que por cinco años no se van a poder recuperar, cuando la empresa tenía programado operar con cuatro barcos en Ushuaia esta temporada: el Silver Explorer, el Silver Clown, el Silver Whisper y el Silver Dawn”, precisó.

“Es una cantidad muy importante de barcos y los antárticos están en una capacidad de 150 pasajeros como promedio. Además estos barcos tienen entre 10 y 12 recaladas por temporada, es decir que estamos perdiendo entre 10 mil y 12 mil pasajeros por temporada”, señaló sobre esta franja solamente.

 

Mitad cancelada y la otra en vías de hacerlo

 

Además aclaró que “nunca tuvimos recaladas confirmadas, porque las condiciones de operación no estaban. Teníamos recaladas programadas y para esta temporada eran 495. Si se hubieran cumplido, hubiera sido el récord de recaladas en la historia del puerto de Ushuaia. Hoy ya tenemos confirmada la cancelación del 50% de esas recaladas, y esas las perdimos. Las otras tampoco están confirmadas sino programadas, y hay gente que todavía no tomó la decisión de qué va a hacer. Deben ser 50 ó 60 barcos los que operan en el puerto de Ushuaia en toda la temporada y muchas de esas empresas no han decidido qué van a hacer a partir del 1° de noviembre”.

Explicó que en Ushuaia operan “dos grupos grandes de barcos con características diferentes, los cruceros de gran porte u oceánicos, que van y vuelven cuatro o cinco veces por temporada, y pueden tener hasta 3 mil pasajeros; y los cruceros antárticos, que son más chicos, con unos 150 pasajeros, que tienen entre 10 y 12 recaladas por barco, por temporada. En líneas generales estamos hablando de unos 150 mil pasajeros”, estimó del monto global.

“Ya hemos perdido los barcos más grandes, porque la operatoria es mucho más compleja. Son barcos que tienen que tocar cuatro países y las reglamentaciones de esos países se tienen que alinear para que el barco pueda operar”, lamentó.

 

Nueva concesión del Canal de Beagle

 

Por otra parte ayer se conoció la firma del contrato de concesión del hotel Canal de Beagle entre el presidente del INFUETUR, Dante Querciali, y los representantes de Albatros S.A. Ángel Brisighelli, Oscar Rubinos y Luis Di Giorgio. Sobre este punto detalló que son “12 años de concesión con una inversión adicional, por lo que se puede extender 6 años más, con un máximo de 18 años”.

“El hotel está abierto, lo tiene todavía el Automóvil Club Argentino, y teóricamente a fin de mes tiene que hacer la entrega del edificio al INFUETUR. Una vez que el instituto reciba el edificio, nos tiene que hacer la entrega a nosotros, y estimamos que eso va a ser los primeros días de octubre. El concesionario actual tiene que entregar el edificio libre, sin ocupantes, y no se va a abrir al día siguiente porque hay que hacer un relevamiento a fondo del estado en que se encuentra. Hemos ido a verlo pero vimos un muestreo. Para poder abrirlo hay que hacer un relevamiento de habitación por habitación, del estado de los servicios, de las calderas, y ver con qué nos encontramos para realizar las refacciones y poder reabrirlo. La intención es tenerlo abierto para la temporada”, manifestó.

Apuntó que “el hotel se recibe vacío, sin personal, por lo que hay que contratarlo. Hay un compromiso asumido en el pliego de contratar a todo el personal que tiene hoy el hotel, y va a ser una relación laboral nueva. Hoy tiene 35 empleados del hotel y el compromiso es volver a contratar al 100%, en la medida que ellos quieran seguir trabajando”.

 

Menos canon, pero con un piso alto

 

Cabe recordar que la concesión anterior tenía uno de los cánones más altos, de alrededor del 24%, pero “el contrato firmado es totalmente diferente y son licitaciones distintas, con otras condiciones –dijo Brisighelli-. El 24% es un número realmente inviable para una explotación comercial. La concesión nueva tiene un canon variable, bastante más bajo, y un piso mínimo garantizado que es más alto. El canon es del 10% sobre la facturación bruta del hotel, con un mínimo de diez mil dólares mensuales. Si ese 10% no llega a los diez mil dólares, hay que pagar esa suma. Además tiene un componente de inversión mucho más alto que el pliego original de la licitación que se hizo en el año 2000”.

“El pliego tiene un período de gracia de cuatro años para el canon, mientras se realizan las inversiones, pero no de la parte variable. En cuanto empiece a funcionar, el 10% de la facturación bruta se tiene que empezar a pagar en forma inmediata. La obra comprometida es muy importante, hay una parte de obra básica que pide el INFUETUR, más una inversión adicional donde el instituto nos invitó a proponer qué queríamos hacer. Entre esas dos obras la inversión comprometida es de 250 millones de pesos, y hay que realizarla en los primeros cuatro años”, dijo.

“Está previsto un recambio completo de la calefacción, de las ventanas, modernización de baños, el armado de un frente con un lobby y espacios comunes, la reconversión de espacios que hoy tiene la Escribanía General de Gobierno dentro del edificio. Eso se va a reconvertir en habitaciones, además se va a construir un nuevo gimnasio con zona de spa para reemplazar al que está hoy. En el lugar donde está el gimnasio se va a hacer una ampliación del sector de gastronomía, va a haber cámaras y depósitos, se va a correr la cocina a otro sector del edificio y se va a ampliar la parte de salones”, enumeró.

“La piscina, a la que se le da un uso terapéutico, se va a mantener donde está, pero se va a modificar el área de spa donde está ubicada. Es un edificio que tiene muchos años, data de principios de los ’70, y tiene varios problemas propios del tiempo. Ya nos pasó con el hotel Las Lengas cuando lo tomamos y hubo que hacer una serie de reparaciones, porque hay componentes que han llegado al fin de su vida útil. Hoy el hotel tiene 54 habitaciones y, de la reconversión de las oficinas que están, salen 8 habitaciones más, así que se va a ir a 62”, concluyó.